El mundo de Peter Blast

•septiembre 29, 2010 • 2 comentarios

Por estos días, la ciudad de Buenos Aires cuenta entre sus visitantes extranjeros a un cantante y guitarrista nacido en los Estados Unidos. Se trata de Peter Blast, un verdadero andarín del rock and roll.

El veterano músico oriundo de Chicago acaba de editar un nuevo disco de seis canciones y llegó a nuestro país invitado por el tecladista Pablo Castro y tiene en carpeta una serie de cuatro shows con un grupo local especialmente ensamblado para la ocasión.

Pablo se puso en contacto con el guitarrista Gaby Zero y comenzaron a darle forma al proyecto que más tarde sumó al baterista Fabián Bruno. Algún tiempo atrás, los tres músicos integraron simultáneamente El Club de Marilyn. El puesto de bajista recayó en Eugene, de She-Ra. El cuarteto se presenta como una nueva encarnación de Zero.

El derrotero de Peter Blast comienza el jueves 30 de septiembre en The Roxy Live como apertura de Crashdiet y culmina con shows en Lanús y Burzaco. A continuación, les dejo una entrevista exclusiva con este artista desconocido para la mayoría de nosotros, mezcla de bohemio y vagabundo.

¿En qué circunstancias se concreta tu llegada a la Argentina?
-Bueno, fue idea de Pablo Castro. Y fue una idea muy buena, debo decir. Se está portando de una manera muy cool y amable conmigo. Pablo me contactó a través de MySpace con la intención de formar parte de alguna canción del disco. Terminó participando en dos porque realmente me gustó su estilo. El tema que abre el disco es Up on the Silver Screen y tiene a Pablo aporreando el piano. El segundo track aparecerá en mi próximo CD, que saldrá en algunos meses.

¿Qué me podés decir de Chip y Sami Yaffa, que también participan en tu último trabajo de estudio?
-Son dos fenómenos. Chip está en casi todos mis discos y venimos trabajando juntos desde los años setenta. Conoce mi estilo como la palma de su mano. A Sami lo conocí a través de los New York Dolls y nos conectamos al instante. Es un gran profesional y su trabajo en Up on the Silver Screen es soberbio. También toca en otro tema, que aparecerá en el segundo EP, junto a Ian McLagan de los Faces.

¿Qué podemos esperar de los recitales que se vienen?
-Creo que van a escuchar cosas del rock and roll de la vieja escuela, punk y blues con altas dosis de energía. Mi sonido es vigoroso, suelto y crudo. Pero elegante.

¿Cuál es tu opinión sobre Crashdiet?
-Bueno, me parecen muy ajustados y tienen grandes grabaciones y videos. Tienen una onda muy de los ochenta y su música me recuerda a Skid Row y Scorpions. Tengo muchas ganas de tocar en esa fecha. Creo que es una buena mezcla de estilos.

¿Cuáles fueron tus primeras influencias musicales?
-Es una mezcla profunda en la que entran los Rolling Stones, los Beatles, Cream, T-Rex, New York Dolls, The Jeff Beck Group, entre otros. Hasta el día de hoy, recuerdo el momento preciso en el que escuché Purple Haze en la radio.

¿Cómo fueron tus primeros pasos en el mundo de la música?
-En 1967, ya estaba actuando solo en los antros de Chicago. Fue divertido y en ese momento supe hacia dónde tenía que dirigirme en la vida. De hecho, me fui de la ciudad luego de uno de esos shows. Creo que fue en vísperas de año nuevo. Yo era muy joven en los años setenta pero en esa época lideraba Degeneration, el primer grupo punk en tocar en Las Vegas. Con mis grupos Degeneration y Blast Factory nunca conseguimos un contrato pero nos sentíamos como verdaderas leyendas. Eramos los chicos malos y teníamos una reputación que muchos recuerdan hasta el día de hoy.

Uno de los elementos más singulares dentro de la historia de Peter es su participación en la banda de sonido de Henry: Portrait of a Serial Killer (1986), una película de culto dirigida por John McNaughton, que fue rodada en Chicago. La cinta, protagonizada por Michael Rooker, contó con el aporte de Peter a través de la canción Mysteries in the Garden.

Entre una amplia variedad de grabaciones solistas, se destaca el disco A Plush Horse… with a Monkey on a String, que cuenta con la participación del guitarrista Steve Conte en tres canciones, incluida una versión de Dead or Alive, de Johnny Thunders.

Tu música es ciento por ciento estadounidense pero de alguna manera se convierte en una experiencia mucho más cercana y universal, una vez que la escuchamos. Canciones como Chinese Dragonflies me remiten al sonido de The Throbs de Nueva York pero al mismo tiempo, me resultan absolutamente familiares.
-Steve Conte dice que soy de Chicago pero toco como si fuera de Nueva York. Supongo que eso puede tomarse como un concepto universal. Nueva York es la encrucijada del mundo. La comparación con The Throbs no está nada mal. Gracias.

La carrera de Peter registra una enorme cantidad de anécdotas que el músico recuerda con abundancia de detalles y cierto candor. Vaya como ejemplo el relato que describe su relación con Tracii Guns y Johnny Thunders.

“Tracii y L.A. Guns necesitaban un acto de apertura de manera urgente. Yo había vuelto de una gira ese mismo día. Armé una banda y salimos al escenario. Tracii es un gran tipo y me trató con respeto. Incluso, me ofreció su propio camerino. Hice un montón de dinero en esos shows. Con Johnny, es otra historia. Siempre la pasé bien estando con él. Aprendí un montón sobre lo que hay que hacer y lo que no, si sabés lo que quiero decir. Era un artista fenomenal”.

¿Qué significa para vos la vida en la ruta del rock and roll?
-El rock es la sangre que corre por mis venas. Viajar por los Estados Unidos está bueno pero todos los Holiday Inn son iguales. Ya know? En este momento de mi vida, prefiero extender mis aventuras a nuevos lugares y a nuevos rostros. Me encanta estar en la ruta. Me gusta la vida de hotel. Wine, Women and Songs pero tal vez no en ese orden. Para mí, el rock es una estilo de vida.

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•septiembre 22, 2010 • Comentarios desactivados en

Kiss

Magnetismo alemán

•septiembre 13, 2010 • 1 comentario

Esta noche se presenta Scorpions en el Luna Park de Buenos Aires. El grupo alemán siempre contó con mi simpatía y mis expectativas con respecto al show van en aumento.

Uno de los primeros discos que escuché fue Lovedrive, que fue editado en 1979. El sabor de esos primeros sonidos todavía suena en mi cabeza con clásicos como Loving you Sunday morning o Another piece of meat.

El recital de Scorpions en la Argentina forma parte de la extensa gira despedida de la banda de Klaus Meine, tras cuatro décadas de carrera.

Para ir preparando el ambiente, los dejo con una entrevista con el guitarrista Rudolf Schenker que salió publicada el viernes 10 de septiembre en el suplemento Sí de Clarín.

Hasta el final con la picadura

¿Con Flodur Reknehcs? No, no son errores de tipeo. Esa era la contraseña invertida para comunicarse telefónicamente con la habitación de Rudolf Schenker, el violero de Scorpions que culmina los 45 años de carrera de la leyenda germana. ¿Punto final? “Ultimo álbum y última gira”, afirma el músico de 62 años con un inglés cincelado a la alemana.

El escorpión lanzó Sting in the Tail, su disco despedida que los traerá nuevamente al país el próximo lunes en el Luna Park. “Buenos Aires es una ciudad diferente, me acuerdo cuando los de la discográfica nos llevaron a cenar en 1994. Yo acostumbro comer en Alemania a las ocho y le dijimos al manager que nos llevara a un restaurante a las nueve, pero nos dijo que era temprano. OK. Entonces fuimos a las 10 y no había nadie. Al terminar de comer -plena medianoche- vimos una fila de personas esperando por cenar. Y no sólo adultos, incluso niños, bebés! (risas). Eran las tres de la mañana y había un embotellamiento de autos en la avenida principal. Increíble. Es una ciudad muy nocturna”, rememora el guitarrista sobre aquella visita que se repitió tres años después. También recuerda su viaje secreto donde bailó tango. “¡Qué difícil que era! En Bariloche nos invitaron a un lugar tradicional, era una cena con show. Fue fantástico”, asegura.

Schenker reconoce que quiere un final feliz para Scorpions, celebrarlo con sus fans y dejar una buena imagen final de la banda. “Todavía disfrutamos del rock y de tocar música sobre un escenario”, dice el rubio, que promete tocar en algunos shows junto a Uli John Roth, el histórico violero que se fue del grupo en 1978.

El recibimiento del ex presidente Mijail Gorbachov en el Kremlin fue para Rudolf el momento cumbre de su historia. “Somos una banda que quiere mostrar que las nuevas generaciones crecen, maduran y construyen puentes. Uno de ellos fue llegar a Rusia en el ’88 y dar shows frente a 50 mil personas. Y, un año después, tocar en Moscú. Sentimos que algo estaba cambiando y por eso escribimos Winds of Change, para hablar de esos cambios. Tres o cuatro meses después cayó el Muro. El acto de libertad que implica este tipo de situaciones se da una vez en cien o doscientos años y nosotros fuimos parte de ello. Fue fantástico”, se explaya el guitarrista.

El tema “The Good Die Young”, del último disco, habla acerca de las madres de Medio Oriente. ¿De dónde llegó esa idea?
-Mientras componía la canción, Klaus (Meine, cantante) escuchaba la melodía y percibió un sentimiento profundo en ella. Y me contó que en una fiesta un chico se le acercó a hablar sobre nuestra próxima gira mundial y le dijo que tenía que ir a Afganistán a hacer el servicio militar. Y lo expresó de una manera como diciendo: “Con suerte volveré”. Por eso me siento tan cercano a ello.

¿Se retiran ahora porque temen envejecer sobre un escenario y decir un adiós tardío?
-Sí. Eso sucede mucho a los deportistas. A veces te sobrepasás y no sos previsor. Mirá el caso de Michael Schumacher (se retiró en el 2006 y volvió cuatro años después). El pudo parar, en lugar de seguir, y así desperdició el momento de su vuelta. Y todo por retirarse en el instante correcto. Pienso en los Rolling Stones, que tienen una influencia blusera. Pero con un grupo de rock hay varias cosas envueltas, todo es más difícil luego de los 67 años.

¿Y después de la despedida?
-Disfrutarlo con amigos. Lo miramos con una sonrisa y una lágrima. Tenemos muchas cosas que hacer después de Scorpions, juntamos mucho material fílmico de archivo de giras, viajes, backstage. Vamos a estar ocupados.

Publicado por Pablo Raimondi en Clarín

Un refugio eléctrico

•septiembre 4, 2010 • Dejar un comentario

En el día de la fecha, el suplemento The New York Times del diario Clarín publica un reportaje sobre los estudios Electric Lady de Nueva York.

Se trata de una historia digna de recordar ya que por un lado rinde tributo al trabajo del gran Eddie Kramer pero además funciona como homenaje al único e inigualable Jimi Hendrix, a pocos días de cumplirse 40 años de su muerte.

Electric Lady Studios ocupa un lugar de privilegio entre mis preferencias porque allí se grabó el que probablemente sea mi disco favorito de todos los tiempos, Dressed To Kill.

Otras creaciones de Kiss que fueron gestadas, total o parcialmente, en el reducto neoyorquino son Destroyer, Dynasty, Peter Criss, así como las primeras dos entregas de Alive!

Pero la lista de artistas que pasaron por el lugar es interminable y entre los más destacados aparecen AC/DC, Led Zeppelin, Lou Reed, The Mars Volta, Frank Zappa, Van Halen, Monster Magnet y Wolfmother, entre muchos otros.

Donde los músicos aún besan el cielo

Nueva York – Fundado por Jimi Hendrix en 1970, los Electric Lady Studios fueron una rareza en su tiempo. No era el estudio habitual -un cubo grande e impersonal atendido por personal serio de ingenieros- sino una guarida psicodélica, con paredes curvas, luces multicolores modernas y murales de erotismo de ciencia ficción. Hendrix murió menos de un mes después de su inauguración en agosto de 1970, pero entre quienes trabajaron allí desde entonces figuran los Rolling Stones, Stevie Wonder yLed Zeppelin.

La  mayoría de los estudios de gran nombre de Nueva York cerraron en los últimos años, víctimas de los problemas de la industria discográfica o por la presión inmobiliaria, pero Electric Lady desafió la adversidad.

Eddie Kramer, el ingeniero preferido de Hendrix y uno de los motores de la creación del estudio, tiene una explicación simple para su longevidad.

“En una palabra: onda”, dijo. “Queríamos crear un entorno donde Jimi pudiera sentirse realmente feliz y pensar que podía crear lo que quisiera”.

Recientemente, hubo un panel en el estudio donde hablaron hombres que grabaron algunos de los álbumes más celebrados de los últimos 40 años pero que todavía son desconocidos para el público. Sentado con Kramer, nacido en Sudáfrica, estaban Tony Platt, que mezcló Back in Black de AC/DC en 1980; John Toryk, el arquitecto y experto en acústica que diseñó el estudio; Robert Margouleff y Malcolm Cecil, los magos sintetizadores a los que Stevie Wonder reclutó a comienzos de los 70. También estuvieron Lenny Kay, guitarrista del Patti Smith Group y Janie Hendrix, la hermanastra de Jimi.

Los ingenieros trataron de identificar qué era lo que daba al lugar esa onda tan esencial. Más de una vez se mencionó el espíritu del fundador del estudio, además de la mezcla de equipos de alta tecnología y una atmósfera apacible. “Todos los estudios que se ven hoy nacen a partir de la idea de ser un lugar amigable para crear arte”, dijo Margouleff.

Muchos artistas ven a Electric Lady como un hogar lejos del hogar. Para Jimmy Page de Led Zeppelin, los sellos personales de Hendrix y Kramer fueron fundamentales cuando la banda mezcló allí partes de Houses of the Holy en 1972.

“Eddie Kramer fue un ingeniero magnífico”, dijo Page. “Ya que iba a trabajar en un estudio con el nombre de Hendrix se aseguró de que fuera un lugar con buena acústica para que los músicos quisieran tocar en esa sala”.

Storyk dijo que la visión de Hendrix, contando la iluminación y salas de control grandes para que artistas e ingenieros trabajaran juntos cómodamente, ayudaron a compensar la construcción costosa.

El costo estimado original del estudio era de US$ 125.000, pero terminó costando alrededor de US$ 1 millón, dijo Toryk, que consiguió el trabajo en Electric Lady a los 22 años y después siguió diseñando estudios en el mundo entero. “Por primera vez un artista construía un estudio”, dijo Storyk. “Era algo que estaba pasando en algunos centros en el mundo entero, pero ninguno tan famoso como el de Jimi”.

Publicado por Ben Sisario en Clarín

El equipo de los sueños

•septiembre 3, 2010 • 2 comentarios

El camino para las bandas independientes en la Argentina está plagado de obstáculos. Por eso, cuando se producen lanzamientos como Pretexto, el disco debut de Killer Trip, sobran los motivos para levantar las copas y brindar.

Pretexto fue grabado entre mayo y junio de 2009 y salió a la venta en diciembre del mismo año. Se trata de un material de calidad, integrado por 12 canciones que recorren de manera natural diversos estados de ánimo.

Desde la energía inicial de Rompiendo el hielo hasta el tono confesional de Pretexto, la placa se convierte en una colorida fuente de sonidos que permite el lucimiento de cuatro músicos que saben jugar en equipo.

Gaby Zero, uno de los más talentosos guitarristas del país, vuelve a demostrar su enorme capacidad al tiempo que la base conformada por Dukke y Hernán Cotelo se destaca por su precisión y buen gusto.

En algunos temas, como Hacer las cosas mal o Se va a desmoronar, el cantante Ramiro Quinteros aporta una suerte de intensidad controlada que contrasta de manera efectiva con el enfoque electrizante del resto.

Dentro de un nivel parejo, sobresalen las versiones de Tigre (cover de The Flaming Sideburns) y la paradójicamente oscura Tu luz, que cuenta con Sebastián Gava como invitado. Mención especial para el fantástico arte de tapa del disco, que incluye el siempre sólido trabajo fotográfico de Resakka.

Killer Trip se presenta el lunes 13 de septiembre en el ciclo Motoclub, que se desarrolla semanalmente en The Roxy Live, el reducto ubicado en Niceto Vega 5542.

Para conocer un poco más sobre el presente del grupo, me puse en contacto con el cantante Ramiro Quinteros y a continuación les dejo el resultado de esa entrevista.

¿Cómo describirías la actualidad de Killer Trip?
-La banda está en un momento de mucho vértigo. Es como que el resultado de todo el trabajo que venimos haciendo está apareciendo ahora. Respecto a lo interno y artístico, estamos empezando con la composición para lo que será nuestro próximo disco y la relación entre nosotros no podría ser mejor. Parece respuesta de casete, pero Killer Trip está en su mejor momento.

¿Cuál es tu balance sobre el sonido del disco?
-Me parece que en Pretexto se consiguió un sonido rockero pero bien pulido. El audio me parece buenísimo y el trabajo artístico se hizo con un criterio general de no ahorrar en detalles. Las sesiones en general fueron como son en general los encuentros en Killer Trip: súper amenas y divertidas. Nosotros no manejamos ni problemas de egos ni de cartel, ni siquiera tenemos serios problemas artísticos. Todo transcurre en un clima de amistad, aun cuando los desacuerdos aparecen. Siempre alguna de las partes cede a favor de la otra sin llegar a generar un discusión.

¿Cómo fue salir de gira por el interior del país?
-La experiencia de salir de la comodidad de lo conocido es algo que a las personas las hace crecer. En nuestro caso, creo que se potencia, es como salir a revalidar títulos. Te pone en un lugar de desafío y a la vez pone a prueba las relaciones internas de la banda. Para nosotros fue una experiencia increíble, pudimos estar las veinticuatro horas del día juntos, conocernos más en lo cotidiano y salimos muy fortalecidos de esa situación. Además, tocar en el interior del país es increíble. Tomar verdadera dimensión de lo que uno brinda artísticamente esta buenísimo.

Dos de los mejores temas de Pretexto ya tienen video clip. ¿Cómo fue el proceso de realización de ambos trabajos?
-El primero fue Brujas y en su momento lo elegimos porque una vez terminado el disco, era la canción que a todo el mundo le parecía la más pegadiza. Fue divertido hacerlo. Nos causaba gracia vernos a nosotros mismos en el papel de protagonistas. Killer Trip es una banda que se maneja con un espíritu muy familiar y siempre los trabajos que hacemos transcurren en un ambiente divertido. El video cumple su función de mostrar a la banda, de la mejor manera. El de Cuando salgas del dolor es un video “típico” pero que queríamos hacer. Quisimos mostrar todo lo que habíamos hecho en los primeros seis meses de trabajo sobre Pretexto. Para eso, registramos todo. Notas, shows en vivo. El verdadero desafío de un video así es el trabajo de edición, pero con todos mis años de trabajo en el ambiente audiovisual tenía directores amigos para elegir de sobra. Finalmente el trabajo cayó en manos de Diego Schiariti, que realizó una muestra completa del proceso. A alguno de los integrantes de la banda le sorprendió el resultado. A mí no, sabía cómo iba a quedar. Me gusta mucho.

Contame un poco sobre tu carrera antes de Killer Trip.
-Durante gran parte de los noventa, tuve una banda que tenía mucha convocatoria y a la que le iba bastante bien dentro del under que se llamaba Touche L’amour. En 2001, grabé un disco con Jeta Naipe y en 2008 edité primer disco solista. Como productor, las cosas más destacables que hice fueron un disco tributo a Rosario Central con Joaquín Sabina y Juan Carlos Baglietto, entre otros. También hice Por colectora, de Las Pastillas del Abuelo.

Tus compañeros de Killer Trip son sin dudas tres de mis músicos favoritos dentro de la escena rockera argentina. ¿Qué opinás de ellos?
-Decir que son grandes músicos es redundante pero voy a tratar de dar una opinión objetiva. Gaby Zero es el guitarrista que a mí me gustaría ser. Me gusta todo. Cómo toca, la ropa que usa y cómo le queda. Cómo se para. ¿Estaré enamorado? (Risas) Hernán Cotelo es el bajista con menos complejo de inferioridad que conozco. Esta súper comprometido con su trabajo de base, nunca lo vas a ver haciendo una estupidez para sobresalir de la banda y eso lo hace ser el mejor bajista que conozco. Dukke es seguramente de los bateristas más completos. No sólo toca increíble, canta como cantante y compone como compositor. Tiene una idea musical poco frecuente entre los bateristas.

¿Y cómo se enmarca tu trabajo en ese equipo?
-Estoy en una banda con los mejores músicos de la escena. Lo único que tengo que hacer es afinar la guitarra y cantar en el tono de la canción. Soy como Garcé en la Selección. (Risas) Nunca me consideré un cantante, tampoco guitarrista. En el fondo, siempre fui un cantautor. Mi forma de tocar la guitarra es casi siempre sobre acordes naturales y las variaciones que pueda hacer con el acorde armado y con la voz. Hago lo que me pide cada canción, pero no creo tener un estilo y no me interesa mucho tenerlo. Mi ego musical pasa más por las canciones que puedo escribir que por las canciones que puedo tocar.

¿Y en cuanto a tus influencias?
-No soy fanático de ningún músico o banda, pero que cuando en 1987 estaba en segundo año del Conservatorio Nacional y escuché Teatro del Dolor de Mötley Crüe, mi mundo cambió. Y hoy cuand escucho cualquier canción de Tom Petty, mi mundo cambia. Seguramente la música que más me gusta es la que tiene sustancia. Por otro lado, soy un convencido de que las influencias son todo lo que escuchamos, aunque sea dos minutos en la radio. Uno filtra la información y sale convertida en lo que uno mismo considera sus canciones y eso es lo mágico.

¿Cómo son los ensayos en Killer Trip?
-Como todo lo que pasa en la banda, en los ensayos no hay un factor común. Es decir, en el grupo no hay un impuntual, un quisquilloso y un líder. Todo es totalmente alternativo. A veces llega tarde uno y a veces el otro. Y eso es producto de que todos tenemos muchas responsabilidades. Además el sistema interno de Killer Trip es así. Nos pasamos la voz de mando, el mal humor, la impuntualidad. Básicamente, nadie considera muy importante ser algo en particular dentro de la estructura. El único factor común dentro de los ensayos seguramente sea que yo soy un poco mas concentrado para ensayar. A los chicos le prendés la mecha y salen tocando toda la discografía de Kiss. (Risas) Nos reímos mucho con eso. Ellos dicen que a mí no me gusta Kiss, pero eso es mentira. Mi primer casete original fue Criaturas de la noche. Lo que pasa es que para ellos cualquier excusa es buena para tocar una canción de los enmascarados. (Risas)

En nombre de Satán

•agosto 25, 2010 • Comentarios desactivados en En nombre de Satán

El sábado 14 de agosto tuve la oportunidad de presenciar el debut de Stryper en la Argentina. La banda de los hermanos Sweet ofreció un show contundente en El Teatro Flores ante una enorme cantidad de espectadores.

Stryper saltó a la fama internacional por ser el primer grupo de metal cristiano en llegar a las audiencias masivas de todo el mundo. En la actualidad, el cuarteto mantiene su mensaje evangélico pero de una manera mucho más sutil.

Si bien en el cierre de la histórica presentación en la ciudad de Buenos Aires, los integrantes de Stryper no se despidieron con su habitual rezo colectivo, aprovecharon unas cuantas pausas del show para lanzar al público decenas de biblias con el logo de la banda en su portada. Un ítem de colección surrealista, por decir lo menos.

De todas maneras, nunca pensé que en algún momento de mi vida iba a presenciar una versión en vivo de Breaking the law de Judas Priest por Stryper. Bizarro pero no casual. El grupo tiene en carpeta un disco de covers titulado precisamente The Covering en el que prometen inesperadas versiones de clásicos de Kiss, Black Sabbath, Iron Maiden y Ozzy Osbourne, entre otros.

El gran concierto de Stryper me hizo recordar un libro que compré hace años en uno de los locales de saldos de la avenida Corrientes. El material, titulado Música rock y satanismo me había llamado la atención porque el nombre de su autor era René Laban, un asombroso parónimo del notable prestidigitador argentino. No se puede hacer más lento.

Una breve navegación por las turbias aguas de Internet permite comprobar la apabullante bibiliografía existente sobre los supuestos vínculos entrte el rock y el satanismo. A esta altura de la evolución humana, no vale la pena refutar las alarmantes premisas de los despreciadores del cuerpo, como diría Nietzsche. Pero siempre es divertido leerlas.

Breve historia del rock satánico

La relación entre el rock y el satanismo proviene desde los mismos orígenes del movimiento musical en la década de los cincuenta, donde precursores como Elvis Presley o Jerry Lee Lewis fueron duramente atacados por la Iglesia Católica de difundir el mensaje del maligno. El blues ya había sido objeto de persecución por la mayoría blanca norteamericana que consideraba aquella música como peligrosa para la moral.

A finales de la década de los sesenta, el rock y las nuevas “amenazas” llegaban desde Inglaterra, en donde The Rolling Stones con álbumes como Their Satanic Majestic Request y su clásico Sympathy for the Devil arrasaban en todas las listas de éxitos y en sus giras, donde llegaron a utilizar como guardaespaldas a los propios Hell’s Angels. Sus grandes competidores, The Beatles, tras sus experiencias con gurúes indios, llegaban de nuevo al número uno con The White Album en el que, según los defensores de la existencia de mensajes satánicos ocultos, aparecen los primeros mensajes subliminales en las canciones Revolution 1 y Revolution 9. John Lennon golpeaba en el núcleo de la moral católica al declarar en el inicio de una gira por Norteamérica que The Beatles eran más grandes que Dios, lo que les supuso la persecución de grupos integristas cristianos y la quema pública de sus discos. El asesinato, en 1980, de John Lennon por parte de un fanático fue también utilizado posteriormente por algunos dedos acusadores como prueba de su relación satánica.

No sería el único caso en que la muerte de un miembro de un grupo acusado de satánico, sería utilizado para demostrar que quien utiliza la energía del demonio acaba siendo consumida por su eterna maldad. Así, John Bonham (Led Zeppelin), Brian Jones (Rolling Stones), Bon Scott (AC/DC), Randy Rhoads (Ozzy Osbourne) o el propio Jimi Hendrix, muertos todos en extrañas o crueles circunstancias, sirven para alimentar el mito del pacto de los músicos con el diablo.

Mick Jagger y Keith Richards, de los Stones, llegaron a ser considerados la reencarnación de Lucifer y su ayudante Belcebú por parte de algunos de sus fans, llegando incluso a interesarse por proyectos cinematográficos como Lucifer Rising o Invocation of my Demon Brother, que finalmente no se llevaron a cabo.

Otra banda inglesa de principios de los setenta, acusada de invocar a Satanás en todos sus discos, fueron los precursores del heavy metal, Black Sabbath, cuyo cantante, Ozzy Osbourne, pasaría a ser en los ochenta el principal enemigo de muchas organizaciones cristianas norteamericanas tras grabar canciones como Mr. Crowley, dedicada al mago negro Aleister Crowley que, a principios del siglo XX, había fundado su propia religión tras pertenecer a diversas sociedades secretas, llegando a reunir en la abadía italiana de Cefalu a sus correligionarios donde practicaban ritos satánicos, en los que se mezclaba el sexo y la sangre.

La canción acusada de contener un mayor número de mensajes satánicos ocultos sería también de otro grupo inglés de los setenta, millonario en fama y ventas, Led Zeppelin y su gran éxito Stairway to Heaven que se unió a la fama de amante de la guija de su guitarrista, Jimmy Page, que llegó a vivir en una casa que había pertenecido al mago Aleister Crowley, junto al Lago Ness.

Tras calmarse un poco las aguas, a principios de los ochenta, la irrupción del heavy metal volvería a abrir la caja de los truenos. Los australianos AC/DC, afincados en el Reino Unido, estaban en la cresta de la ola con su gran éxito Highway to Hell y otros menores como Hell ain’t a bad place to be o Sin City, llegando a aparecer su guitarrista Angus Young en los conciertos disfrazado con rabo y cuernos además de su uniforme de Daniel el Travieso.

El éxito de la banda llevó a nuevos grupos como los también británicos Iron Maiden a lanzar el álbum The Number of the Beast, incluyendo en el mismo textos de la famosa Biblia Satánica de gran difusión entre los satanistas. La portada del disco, con el monstruoso Eddie dirigiendo como un titiritero a los hombres en forma de marionetas era demasiado para los grupos salvadores de la moral cristiana que iniciaron una campaña de censura, sobre todo en los Estados Unidos, lo que al igual que en el resto de los casos descritos supuso un efecto boomerang propagandístico para la banda que le permitió darse a conocer en este país.

Otros grupos, como Venom, precursores del estilo black metal no tuvieron tanta suerte, ya que tras argucias aduaneras, les prohibieron de manera permanente entrar en Estados Unidos. Y es que los tres primeros discos de la banda, In league with Satan, Welcome to Hell y Black metal eran demasiado explícitos.

La semilla del binomio satanismo/éxito garantizado, supuso que los grupos norteamericanos se subiesen al carro iniciado por los británicos y empezasen a proliferar canciones como Burn in Hell de Twisted Sister, Shout at the Devil de Mötley Crüe o Hell awaits, de Slayer. Desde Texas, el grupo Wasp lanzaban su primera canción I Fuck Like a Beast añadiendo más leña al fuego de la creciente polémica entre el rock y las asociaciones defensoras de la moral cristiana. Otro ex-cantante de Black Sabbath, Ronnie James Dio, creaba su propia banda y al igual que Ozzy Osbourne llenaba las portadas de sus discos de imágenes de Satanás, como la muy explicita Holy Diver.

Los neoyorquinos Kiss, también fueron acusados de esconder bajo sus siglas la frase Kids in Satan Service. Los grupos norteamericanos defensores de la moral no tardarían en ponerse manos a la obra intentando parar esta situación, llegando a crear un lobby de poder, el PMRC, que mediante una iniciativa legislativa abanderada por Tipper Gore, esposa del futuro vicepresidente de los Estados Unidos, Al Gore, llegarían a imponer una pegatina avisando del peligro en el contenido de los discos que ellos consideraban oportuno censurar, incluyendo la sustitución de portadas de discos que pudiesen ser “nocivas”. La medida afectó a numerosas bandas, desde Prince, acusado de pornográfico, hasta los ya mencionados Iron Maiden.

Una representación de músicos encabezada por Frank Zappa, llegó a tener que declarar en el Congreso, pero la iniciativa conservadora fracasaría al ver que los discos etiquetados como peligrosos eran los que más se vendían llegando a ser considerados como símbolos de libertad aquellos que llevaban el mensaje Explicit Lyrics frente a aquellos que no lo contenían. La situación se trasladaría, una década después, al mundo del hip-hop y el rap, donde los raperos presumían de haber tenido un pasado en la cárcel y los que no lo habían tenido llegaban a inventárselo para poder ser respetados por el público.

Tras un período, donde el tema parecía haberse olvidado, la irrupción de la banda de Marilyn Manson gracias a su álbum Antichrist Superstar, volvía a poner en el candelero la relación satanismo y rock. Marilyn Manson, educado bajo el catolicismo más férreo, ya en los tiempos del instituto se había dado cuenta del éxito que suponían aquellos discos prohibidos de los ochenta entre sus amigos, generando todo un mercado de intercambio de los mismos entre sus compañeros. Años más tarde, al fundar la banda, tenía bien claro que unos toques satánicos le darían una popularidad gratuita necesaria para todo nuevo grupo. Así, utilizó como productor de su gran éxito Antichrist Superstar a Trent Reznor que se había hecho famoso con su banda Nine Inch Nails tras grabar el disco The Downward Spiral en la mansión donde había sido asesinada la mujer del director de cine Roman Polanski, Sharon Tate, a manos de la secta satánica de Charlie Manson, del que además había adquirido el nombre para su banda. Para alimentar más el mito, Marilyn Manson se hizo ordenar sacerdote por la Church of Satan del reverendo Anton Lavey escritor de la famosa Biblia Satánica, inspirada en textos de Nietzsche y Aleister Crowley, que sugirió tantas cosas a estos y otros grupos musicales.

Publicado en Margen Cero por José Miguel Jiménez y Pedro M. Martínez

El disco del año

•agosto 14, 2010 • Dejar un comentario

Luego de la separación de The Hellacopters, una de las mejores bandas de todos los tiempos, la expectativa por conocer el nuevo proyecto de Nicke Andersson era enorme.

Fue así como el inquieto y talentoso músico sueco, que también formó parte de Entombed y Death Breath, volvió a sorprender hace algunos meses con el disco debut de Imperial State Electric, la gran revelación de este año para los fanáticos del rock clásico.

El material es absolutamente brillante y cada una de las canciones que integran la placa, bautizada con el nombre del grupo, resulta una travesía irrepetible hacia las obsesiones musicales de Andersson, entre las que aparecen Kiss y los Beatles.

Casualmente, por estas horas se anunció que Kiss formará parte de un álbum tributo a Paul McCartney. La banda grabará su propia versión del doblete que abre el disco Venus and Mars, de Wings.

Se trata de una excelente elección porque la introducción de Venus and Mars sumada a la explosión de Rock Show se ajustan de manera perfecta a la historia de Kiss y funcionan como homenaje a una de las grandes influencias del grupo.

En cuanto al disco de Imperial State Electric, no puedo dejar de escuchar A holiday from my vacation, Resign y Lee Anne, apenas tres botones de muestra de un trabajo maravilloso, cautivante. Un monumento sónico tan simple como contundente, que apunta directamente al corazón. El disco del año, ni más ni menos.

Para conocer algo más sobre Imperial State Electric y su hacedor, los dejo con esta entrevista a Nicke Andersson publicada el pasado 29 de julio en el sitio español Rock and Roll Army.

España es el país del Rock and Roll

Recientemente hemos tenido a Imperial State Electric de visita por nuestro país, y de qué manera además. Los que hayan podido ver alguno de sus conciertos sabrán de qué hablo. Aunque la sombra de The Hellacopters es alargada, Nicke Andersson ha demostrado que ha sabido salir adelante con clase y sobre todo sin la necesidad de mirar demasiado atrás, a pesar de que no paremos de recordarle lo mucho que significó su anterior banda. Para muchos no será más que un sucedáneo, pero para mí Nicke Andersson ha vuelto a excitarme con sus composiciones como hacía años que no lograba. Cuestión de gustos supongo. En cualquier caso, Imperial State Electric es un disco para cerrar muchas bocas. Pero empecemos por intentar abrir la del propio Nicke, a ver qué nos cuenta.

Felicidades por el disco, creo que es magnífico. ¿Cómo fue el proceso de grabación?
-Muchas gracias! Me alegra que te guste. Fue un proceso muy largo ya que solo tenía un estudio medio empezado cuando comencé a grabar el disco. Hubo un montón de construcción, cableado y sobre todo aprendizaje. Pero cuando grabé realmente un tema no llevó demasiado. Soy bastante impaciente, así que normalmente he acabado en un par de tomas. Me gusta eso además, porque mantiene un sentimiento de espontaneidad en todo el asunto.

En este disco cantas en algunos registros vocales nuevos. Hay momentos que incluso no parece tu voz. ¿Querías alejarte un poco del sonido de The Hellacopters?
-Cualquier cosa que haga en el disco es puramente inintencionada. Hay alguna gente aparte de ti que han dicho que canto un poco diferente en el disco, pero nunca le medité en su momento. Las canciones son de alguna manera diferente, así que supongo que esa es una de las razones. Afortunadamente también he aprendido algo.

Hay más armonías vocales en este disco. ¿Entonces surgió espontáneamente o fue algo premeditado?
-Siempre me han gustado las armonías vocales. Estábamos un poco limitados en los Hellacopters en ese aspecto ya que únicamente Strings cantaba aparte de mí. Él todavía estaba aprendiendo también. Ahora tengo la libertad de introducir tantas armonías como pueda.

He leido en una entrevista que este disco tiene un montón de The Beatles, pero puedo escuchar también a Kiss en algunas canciones. ¿Qué opinas?
-Nunca he dicho que haya un montón de Beatles en este disco aunque tenga que admitir que hay cierto parecido en I’ll let you down. Me encantan los Beatles. Eso va también por Kiss (sólo los de los 70), así que es bastante posible que vaya a salir a relucir en mi música. También me gustan otro millón de bandas…

En cualquier caso creo que Imperial State Electric está directamente relacionado con Grande Rock. ¿Puedes ver esa conexión o soy solo yo?
-No lo veo realmente, pero si tú lo sientes entonces así es para ti. No he escuchado Grande Rock en mucho tiempo. Pero no obstante tampoco me molesta que digas eso. La escucha de la música es algo individual, no hay aciertos o errores.

Por cierto, que Imperial State Electric fueron los teloneros de Kiss en España. ¿Cómo te hace sentir eso? Porque como Kiss son una de tus bandas favoritas y este es tu primer disco…
-Conseguir telonear a Kiss fue increible. No sé realmente cómo ocurrió, pero estoy realmente feliz de haberlo hecho. ¿Quién podría haber tenido la tarea de abrir para Kiss mejor que Imperial State Electric? Lo que hicieron en los 70 me influenció mucho. Los Hellacopters abrimos para ellos en Escandinavia en el 97. Conseguir esto de nuevo con Imperial State Electric fue absolutamente asombroso.

¿Qué nos puedes contar sobre la banda con la que estás tocando? Está Dolf de The Datsuns entre otros…
-La banda con la que estoy tocando es Dolf De Borst de The Datsuns al bajo y voces, Tobias Egge de The Objects a la guitarra y voces y Tomas Eriksson, ex Captain Murphy en la batería y voces. Todos ellos fueron mi primera elección cuando estaba montando la banda de directo. En el disco tocamos juntos en Together in the Darkness. El año pasado Carl Von Schewen y yo teníamos un club en el Debaser de Estocolmo y en realidad éramos la banda residente, Cold Ethyl. Así que sabía que tocábamos bien juntos y que nos llevábamos bien.

Dregen coescribe contigo Throwing Stones. ¿Cómo fue trabajar con él después de estos años?
-Fantástico! Lo pasamos muy bien trabajando juntos y él es un magnífico guitarrista, que es por lo que se lo pedí.

Me gustaría preguntarte ahora por los Hellacopters si no te molesta. ¿Por qué os separásteis? Os echamos realmente de menos ahora que parece que no haya ninguna buena banda nueva de Rock and Roll por ahí…
-He pasado por esto un par de cientos de veces ya, así que no te voy a aburrir a ti o a mí mismo con eso. Estoy orgulloso de lo que hicimos y de los conciertos que compartimos con la gente. No podía desear nada más, y el tiempo de la banda realmente simplemente se había agotado. Basicamente lo dejamos antes de empezar a dar asco. Al menos en mi opinión. Me llega realmente el hecho de que echéis de menos a The Hellacopters, pero siempre va a haber buenas banda de Rock and Roll por ahí. Simplemente hay algunas menos ahora mismo. De todas maneras puedo ofrecerte a Imperial State Electric como una especie de consuelo.

Hace algún tiempo se escuchó algo sobre un disco en directo de The Hellacopters. ¿Hay algo de cierto o es solo un rumor?
-Estamos trabajando en un doble disco en directo clásico. Ninguna carrera en el Rock and Roll está completa sin uno. No sé cuándo verá la luz del día pero definitivamente es algo que va a pasar. Nos estamos tomando nuestro tiempo porque tiene que ser el el disco en directo más increible desde Live And Dangerous o It’s Alive. Tenemos montones de conciertos del último tour para revisar. Hay también una película en camino además de un DVD en directo.

¿Qué recuerdas de los últimos conciertos de Hellacopters? Fue fantástico poder ver los dos últimos a través de MySpace.
-Una buena manera de despedirse. Muchas gracias a los que vinieron o los vieron por Internet!

¿Hay alguna nueva banda que te guste?
-The Hex Dispensers, Jim Jones Revue, Souls, ’77 o Dollhouse son todas buenas.

Como estamos acabando esta entrevista, ¿te gustaría decir algo a tus fans españoles?
-Volveremos pronto a España para romper con todo. Si todo va bien hacia octubre o así. España es el país del rock and roll.

Publicado en Rock and Roll Army Magazine por Natxo G.