Magnetismo alemán

Esta noche se presenta Scorpions en el Luna Park de Buenos Aires. El grupo alemán siempre contó con mi simpatía y mis expectativas con respecto al show van en aumento.

Uno de los primeros discos que escuché fue Lovedrive, que fue editado en 1979. El sabor de esos primeros sonidos todavía suena en mi cabeza con clásicos como Loving you Sunday morning o Another piece of meat.

El recital de Scorpions en la Argentina forma parte de la extensa gira despedida de la banda de Klaus Meine, tras cuatro décadas de carrera.

Para ir preparando el ambiente, los dejo con una entrevista con el guitarrista Rudolf Schenker que salió publicada el viernes 10 de septiembre en el suplemento Sí de Clarín.

Hasta el final con la picadura

¿Con Flodur Reknehcs? No, no son errores de tipeo. Esa era la contraseña invertida para comunicarse telefónicamente con la habitación de Rudolf Schenker, el violero de Scorpions que culmina los 45 años de carrera de la leyenda germana. ¿Punto final? “Ultimo álbum y última gira”, afirma el músico de 62 años con un inglés cincelado a la alemana.

El escorpión lanzó Sting in the Tail, su disco despedida que los traerá nuevamente al país el próximo lunes en el Luna Park. “Buenos Aires es una ciudad diferente, me acuerdo cuando los de la discográfica nos llevaron a cenar en 1994. Yo acostumbro comer en Alemania a las ocho y le dijimos al manager que nos llevara a un restaurante a las nueve, pero nos dijo que era temprano. OK. Entonces fuimos a las 10 y no había nadie. Al terminar de comer -plena medianoche- vimos una fila de personas esperando por cenar. Y no sólo adultos, incluso niños, bebés! (risas). Eran las tres de la mañana y había un embotellamiento de autos en la avenida principal. Increíble. Es una ciudad muy nocturna”, rememora el guitarrista sobre aquella visita que se repitió tres años después. También recuerda su viaje secreto donde bailó tango. “¡Qué difícil que era! En Bariloche nos invitaron a un lugar tradicional, era una cena con show. Fue fantástico”, asegura.

Schenker reconoce que quiere un final feliz para Scorpions, celebrarlo con sus fans y dejar una buena imagen final de la banda. “Todavía disfrutamos del rock y de tocar música sobre un escenario”, dice el rubio, que promete tocar en algunos shows junto a Uli John Roth, el histórico violero que se fue del grupo en 1978.

El recibimiento del ex presidente Mijail Gorbachov en el Kremlin fue para Rudolf el momento cumbre de su historia. “Somos una banda que quiere mostrar que las nuevas generaciones crecen, maduran y construyen puentes. Uno de ellos fue llegar a Rusia en el ’88 y dar shows frente a 50 mil personas. Y, un año después, tocar en Moscú. Sentimos que algo estaba cambiando y por eso escribimos Winds of Change, para hablar de esos cambios. Tres o cuatro meses después cayó el Muro. El acto de libertad que implica este tipo de situaciones se da una vez en cien o doscientos años y nosotros fuimos parte de ello. Fue fantástico”, se explaya el guitarrista.

El tema “The Good Die Young”, del último disco, habla acerca de las madres de Medio Oriente. ¿De dónde llegó esa idea?
-Mientras componía la canción, Klaus (Meine, cantante) escuchaba la melodía y percibió un sentimiento profundo en ella. Y me contó que en una fiesta un chico se le acercó a hablar sobre nuestra próxima gira mundial y le dijo que tenía que ir a Afganistán a hacer el servicio militar. Y lo expresó de una manera como diciendo: “Con suerte volveré”. Por eso me siento tan cercano a ello.

¿Se retiran ahora porque temen envejecer sobre un escenario y decir un adiós tardío?
-Sí. Eso sucede mucho a los deportistas. A veces te sobrepasás y no sos previsor. Mirá el caso de Michael Schumacher (se retiró en el 2006 y volvió cuatro años después). El pudo parar, en lugar de seguir, y así desperdició el momento de su vuelta. Y todo por retirarse en el instante correcto. Pienso en los Rolling Stones, que tienen una influencia blusera. Pero con un grupo de rock hay varias cosas envueltas, todo es más difícil luego de los 67 años.

¿Y después de la despedida?
-Disfrutarlo con amigos. Lo miramos con una sonrisa y una lágrima. Tenemos muchas cosas que hacer después de Scorpions, juntamos mucho material fílmico de archivo de giras, viajes, backstage. Vamos a estar ocupados.

Publicado por Pablo Raimondi en Clarín

~ por Mike en septiembre 13, 2010.

Una respuesta to “Magnetismo alemán”

  1. No soy fan de Scorpions, nunca lo fui. Nunca me interesó esta banda, a pesar de que creo que tengo algún casete de ellos por ahi. Sin embargo, me embarga una nostalgia importante. Será el día nublado y lluvioso?

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