Un argentino en Helsinki

En el día de la fecha, se cumplen dos años de la publicación de mi primer artículo en Kissteria. Es realmente impresionante cómo pasa el tiempo, haciendo que todo lo bueno y todo lo malo de la vida se desvanezca en la tormenta de los meses.

Casualmente por estas horas, Kiss on Line acaba de anunciar que el próximo 20 de julio la cadena A&E emitirá el especial televisivo sobre la última gira de la banda por Australia. Creer o reventar, el programa se llama Kissteria.

Para celebrar los dos años de este sitio que tantas satisfacciones me ofrece día a día, les presento una entrevista exclusiva con Eduardo Martínez, el cantante argentino radicado hace años en Finlandia.

Estuvo por última vez en la Argentina en noviembre de 2008 tocando con su banda The Flaming Sideburns en el Buenos Aires Stomp y en esta nota repasa en primera persona algunos aspectos de su vida y su carrera.

Primeros años. “Nací en el Hospital Alemán. No recuerdo mi primer barrio pero vivíamos en Capital Federal, en la calle Ayacucho. Unos cuatro años más tarde, nos mudamos al barrio de Florida en Vicente López. Recuerdo la primera impresión de nuestra casa. Daba miedo. Mis padres tenían una colección relativamente amplia de vinilos. Mi hermana mayor me los hacía escuchar, principalmente a los Beatles. Quedé hipnotizado con el tema de la púa y el tocadiscos que no podía tocar, mirando todas esas etiquetas que daban vueltas y vueltas”.

Finlandia. “En 1988, me tocaba hacer la colimba y tenía la opción de hacerla en la Argentina o en Finlandia ya que un par de años antes, a través de mi mamá, que es finlandesa, había adquirido la doble nacionalidad. El sevicio militar en Finlandia parecía una película de Los Tres Chiflados. Me comí muchos bajones en esos 8 meses. Y más adelante, también. Pero había decidido no volver y me la banqué. Vivo en Helsinki, la capital. De tamaño, es como un barrio porteño. Te la recorrés de punta a punta en una hora. Estoy estudiando una mezcla entre sociología y enfermería para dedicarme a ayudar a gente discapacitada. Es un giro de 180 grados con respecto a mi vida anterior”.

Inicios en la música. “En la Argentina, no tuve ninguna banda. Mis primeros pasos fueron en el servicio militar. Visitaba la sala de ensayo para soldados muy a menudo y escuchaba muchísima música en la biblioteca. Además que me escapé varias veces a ver recitales internacionales. Después caía preso pero no me perdía ninguno. Kiss, por supuesto, fue uno de los primeros. Allá en la gira de Crazy Nights, me acuerdo que hasta encontré una púa de Paul Stanley que más tarde regalé a un amigo del barrio porque era más fanático que yo”.

The Flaming Sideburns. “Me uní directamente a una banda ya formada que había perdido a su vocalista. Era Jack Meatbeat and The Underground Society. Flaming Sideburns nació como un proyecto paralelo para tres de nosotros. Tocábamos únicamente en un club, como mucho una vez por mes. Hacíamos sólo covers de artistas desconocidos para la gran mayoría del público entonces, como The Sonics o The Chocolate Watchband. Era una movida muy retro y salíamos de traje. Pegó instantáneamente y mucho, a diferencia de todo lo que veníamos acostumbrados con nuestras anteriores bandas. Teníamos a las chicas bailando para nosotros”.

The Hellacopters. “Les hicimos de soporte con Jack Meatbeat cuando pisaron por primera vez Helsinki allá por 1996. Después, nos volvimos a ver en Estocolmo para el décimo aniversario de los Nomads, donde también tocaron The Dictators, pero ya en plan Flaming Sideburns porque fueron justamente los Nomads, con quienes justo habíamos compartido unas fechas en Finlandia, quienes apadrinaron a las dos bandas y con quienes compartimos muchos carteles inclusive antes de que explote la escena garagera escandinava. Hicimos cantidad y cantidad de recitales junto a los Hellacopters en festivales por los Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Suecia y Finlandia. Yo mismo me he subido unas cinco veces a cantar con ellos. Además de que hemos chupado y festejado juntos una barbaridad. Amo a toda esa gente y a todos esos recuerdos que son inumerables”.

EP con The Hellacopters. “Creo que eso salió de una idea conjunta entre Kenny (el bajista) y yo sentados en un convertible allá por 1998 en California. Se concretó dos años más tarde y fue en realidad la nuestra introducción al mercado internacional. Nos hicieron un GRAN favor con esa edición. De las sesiones, sólo recuerdo que viajé a la Argentina entre medio y que cuando volví, todavía seguían mezclando esos temas. Psyched out and furious (Sacado y furioso) fue mi elección propia y a su vez mi primera aventura cantando y traduciendo cosas al español. Cambiar de idioma todavía estaba mal visto por muchos puritanos rockeros en Finlandia y no creo que lo hubiera podido llevar a cabo hasta el final sin el apoyo incondicional de Nicke Andersson”.

Paréntesis. “A 18 años de empezar a cantar con Jack Meatbeat y 15 con The Flaming Sideburns, finalmente me estoy tomando un pequeño y merecido descanso. Por el trabajo y la presión, muchas bandas buenas terminan separándose. Nosotros queremos evitar eso. El mercado para nosotros, aparentemente, ya ha pasado a la historia en estos últimos cinco años. La gran mayoría de la banda ahora tiene hijos y eso te frena el paso y te marca una dirección más segura a seguir. Tenemos un single nuevo en castellano con un tema de Vox Dei a editarse en España y una gira programada para agosto por ese país, que yo me voy a tomar como vacaciones, para disfrutarlas como si fueran las últimas. Después seguiremos planificando y armando canciones propias para el próximo album que saldrá, con suerte, el año que viene”.

En el camino. “Hará cosa de un mes, canté en una zapada con Sami Yaffa (Hanoi Rocks, New York Dolls), Rane (ex Smack) y Andy McCoy. Hicimos Jumping Jack Flash. Otra banda con la que hemos colaborado mucho son The Soundtrack of Our Lives que me parten la cabeza de lo buenos que son. Jim Jones Revue, tal vez la banda más caliente del mundo en estos momentos, son otros amigos dignos de mencionar con los que estamos mucho en contacto”.

Nicke Andersson. “Es una persona muy dedicada a su música. Simple, admirable y muy talentoso. Toca unos solos de guitarra, inclusive hoy en día, que para mi gusto son equivalentes a los que hacía Ace Frehley en su mejor época con Kiss. Aunque esta comparación seguro que tampoco le hace justicia. Fui a ver a Imperial State Electric y la labor de Nicke Andersson me sigue pareciendo impecable. Igual a nivel banda no se compara todavía con The Hellacopters, que eran monstruosos en todo sentido”.

Movida local. “La escena underground acá siempre ha sido muy fresca e innovadora. Pero los tiempos cambian. No estoy muy al tanto de lo que sucede hoy en día. Puedo decir que a partir del año 2000 las puertas a nivel internacional realmente se abrieron para el mercado finlandés, algo impensable aun en los años noventa”.

Bandas favoritas. “Puedo decir que amo al Kiss de los setenta porque eran todos excelentes cantantes. Lo mismo puede decirse de los Beatles. Iggy Pop y Lou Reed indudablemente me influenciaron mucho. MC5, Thee Hypnotics, Monster Magnet, Hanoi Rocks, Smack, Rolling Stones, Sumo, Serú Girán. La lista es interminable”.

Kiss. “Los ví acá en Europa antes del Mundial 78 por televisión color por primera vez cuando tendría 7 años y me dieron asco. Después, me los volví a cruzar en 1979 e igual que las mujeres, ya me gustaban. Creo que me ayudaron muchísimo en crear un mundo propio y aparte de todo y para poder fantasear con la música que yo amo, el rock and roll, igual que artistas como Ozzy Osbourne, en su momento. Lo que más me gusta de Kiss es la pasión, dedicación y absoluta confianza que ponen en su producto, ya sea la vestimenta, el escenario, el album o la canción. Todavía recuerdo cómo los trataba la prensa argentina en la época de la dictadura militar. Y todo el país a nosotros, los fans. Imaginate la ignorancia que han tenido que soportar esos tipos. Me gusta que 30 años más tarde todavía siguen ahí arriba como los mejores. Como dijo Gene Simmons, Kiss es un legado que no morirá nunca”.

Ser argentino en Finlandia. “Para hacerla corta: no es fácil adaptarse. Te transforma. Extraño el idioma, el calor humano, la comida, los bondis, los ruidos de la ciudad, la costa, la tranquilidad del interior. Todo. Me fuí hace 20 años y todavía sigo siendo un nostálgico irremediable”.

Foto: Jari Kääriäinen

~ por Mike en julio 8, 2010.

3 comentarios to “Un argentino en Helsinki”

  1. Muy bueno.

  2. Buena nota!

  3. Felicitaciones por el aniversario. Tu blog es muy bueno, te lo vengo diciendo hace mucho. La entrevista, valiosa también. Interesante. Un gran abrazo.

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