Hombres de blues

Una de las mejores bandas que escuché en los últimos tiempos es Flor de Corvette, un trío de blues rock integrado por Blacky Moreno en bajo, Chico Genesis en guitarra y Funny Rogers en batería.

A través de una propuesta clásica y elegante, el grupo consigue un sonido vintage que cuenta con la particularidad que los tres músicos se reparten las tareas vocales.

Para conocer más sobre la historia y el presente de Flor de Corvette, me puse en contacto con Blacky que respondió a mis preguntas con la misma perspicacia que se percibe en el disco debut del grupo, titulado Trata de encontrar tu blues.

¿Qué me podés contar sobre los orígenes de la banda?
-Flor de Corvette se formó en enero de 2009 por una necesidad mía de volver al blues, sumada a mis ganas de tocar con Chico. Hacía falta un baterista y Funny, mi viejo amigo, se autoconvocó para el puesto. La máxima y primera influencia fue Free, porque tenía todos los condimentos del blues rock que estábamos buscando. Pero tenemos influencias muy amplias y queríamos meter otros géneros, siempre con el mismo norte, claro. Así que ahí aparecieron The Band, Mountain, Cream, Led Zeppelin.

¿Cómo describirías el sonido de Flor de Corvette?
-Buscamos un sonido crudo, sin efectos, directo, tratando de volver a las raíces y de hacer algo que suene distinto a ese sonido prefabricado y sin personalidad que parece pulular por doquier. Menos es más. De ahí salimos, tratando de no pisarnos el uno al otro porque no buscamos ser un power trío en lo absoluto.

¿Cómo es el trabajo grupal en el aspecto compositivo?
-En la banda componemos todos, así que no hay un modo. Yo tengo una música, Funny tiene una letra, Chico tiene un arreglo. A veces componemos por separado y es uno solo quien se aparece con la canción básicamente armada. En este momento, por ejemplo, estamos componiendo en base a las zapadas en la sala. Tenemos canciones para cuatro discos más.

¿Qué me podés contar sobre el proceso de grabación del primer disco?
-Al mes de formada la banda, ya teníamos un puñado de canciones. Seguimos componiendo hasta llegar a diez. Esas diez primeras canciones son las que están en el disco. No hubo temas que quedaran afuera ni que fueran desechados. Grabar se volvió, de algún modo, una necesidad. Después de un año de tocar los temas, ensayando y en vivo, teníamos ganas de pasar a otra cosa y para eso, era necesario ponerle un broche de oro a ese material.
Por lo demás, en cuanto al proceso de grabación en sí, pensamos que ningún ingeniero de sonido iba a poder entender lo que nosotros buscábamos. Por eso decidimos ser nuestros propios productores y grabar el disco en mi estudio, Le Sifon, y llamamos a Kurt Meat para que nos diera una mano que venía bien en términos prácticos, tanto para grabarnos como en la mezcla. Para grabar, tiramos cinco micrófonos en la sala y grabamos toda la música de todas las canciones así, en vivo y de un tirón. Al otro día grabamos las voces. Queríamos conseguir captar el sonido de la sala en el disco. Sólo metimos unas pocas sobregrabaciones.

El sonido general de Trata de encontrar tu blues puede describirse como una cápsula en el tiempo que rescata el blues cósmico desarrollado en los años setenta por bandas como Led Zeppelin y Manal.

La poética presente en las canciones, con metáforas psicodélicas incluidas, recuerda a los primeros experimentos gramaticales realizados en nuestro idioma por artistas de la talla de Pappo y Javier Martínez.

Las diez canciones que integran el disco presentan un nivel excelente y mis favoritas son Si no hay rock, Trata de encontrar tu blues, la bucólica Densorama y El bozal.

Los ocho minutos de El hombre de blues y los versos intercalados por Chico y Blacky en Como pornostars me hacen pensar que este disco debería ser editado en vinilo como parte de la recordada y extinta colección Convivencia Sagrada.

A manera de bonus, la placa viene con un cover de Mr. Big, el clásico que Free grabó para su tercer disco de estudio, el fundamental Fire and Water.

Tuve la oportunidad de verlos en vivo en mayo pasado cuando tocaron en Planta Alta y en aquella ocasión interpretaron Trata de encontrar tu blues en su totalidad, respetando el orden de los temas imperante en el disco.

“Quisimos hacer eso porque era el primer show con el disco ya grabado, mezclado, con su arte de tapa incluido y envuelto en celofán. Era la presentación oficial del disco”, dice Blacky.

El sábado 19 de junio tienen una fecha agendada en Tabaco y me gustaría saber qué me podés adelantar sobre el show.
-Seguimos presentando el disco así que esas diez canciones van a estar todas. Habrá algún que otro cover, y seguro presentamos un temita nuevo. Va a explotar, como siempre.

¿En qué cosas tratás de encontrar tu blues?
-Lo que quise decir con esa frase básicamente es que hay que saber para qué mierda está uno en este mundo. Mi blues es ser músico. Lo encontré hace muchos años y estoy orgulloso.

¿Cómo te convertiste en músico y cuáles fueron tus bandas anteriores?
-Me convertí en músico cuando me dí cuenta de que tenía ritmo, mirando A Hard Day’s Night, tocando un sillón de cuero como si fuera una batería con unas perchas. Tenía 10 años. Formé una banda en el colegio y la bauticé como Los Beatles Juniors. Hacíamos temas de los Beatles y nadie sabía tocar un acorde. A mediados de los noventa, armé mi primera banda seria, Mestizo, con la que hacíamos nuestro material y temas de rock argentino de los setenta. Cuando Mestizo se separó, me hice solista bajo el nombre de DeLorean Gallo, proyecto con el que toqué estos últimos diez años y que justo ahora está en el freezer por un tiempo.

¿Qué es lo que más te gusta de toda la historia de Kiss?
-Soy fanático de Kiss. Me encantan. Son los Beatles de los setenta. Y lo que más me gusta es haberlos descubierto en mi infancia. Y haberme comprado el cassette de Dinastía. Mirar la tapa fijo y sentir mística. Empecé con Dinastía y no paré.

¿Cuáles son tus discos y temas favoritos de la banda?
-Dinastía, Vestidos para matar y Desenmascarados. Las canciones me gustan casi todas. Si tengo que elegir tres, digo Naked City, Going Blind y Cold Gin. Amo los setenta de Kiss, pero los ochenta también me encantan. El único disco de Kiss que no entiendo es Asylum. The Elder es un discazo.

¿De qué manera te impactó Kiss al momento de componer, tocar o cantar?
-Kiss fue clave, porque seguían una idea que habían creado Los Beatles, mi banda preferida. Todos cantaban, todos componían. En todas las bandas que armé siempre presioné a los demás para que cantasen y compusiesen. Me hice solista porque nunca ninguno me dio bola. Flor de Corvette es la revancha. Y me gusta que son cancioneros.

¿Qué otras bandas resultaron fundamentales en tu formación como artista?
-Muchas. Soy un gran coleccionista e investigador. Soy clásico: Beatles, Rolling Stones, The Kinks, The Who, Jimi Hendrix, The Byrds, Led Zeppelin, Deep Purple, Black Sabbath, Jethro Tull. Y de acá: Vox Dei, Manal, Pappo, Color Humano, Almendra, Aquelarre, Invisible, Arco Iris. Creo que en los setenta se hizo música muy buena en la Argentina.

Flor de Corvette se presenta el sábado 19 de junio en Tabaco, Estados Unidos 265

~ por Mike en junio 16, 2010.

Una respuesta to “Hombres de blues”

  1. Habrá que escucharlos. La verdad que no los conocía en absoluto. Ni siquiera tenía referencias.

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