El precio de la ilusión

En el día de la fecha, el suplemento The New York Times del diario Clarín publica un interesante reporte sobre los cada vez más frecuentes paquetes VIP en los conciertos.

Para la gira por los Estados Unidos que comienza el próximo 23 de julio, Kiss ofrece tres promociones de lujo con precios que oscilan entre los 300 y los 900 dólares.

El alto valor monetario de estos productos le permite al grupo formar parte de la más reciente movida comercial de Live Nation que consiste en no cobrar los habituales costos por servicio en la venta de entradas durante el mes de junio.

Nueva fuente de ingresos en los fans más devotos

Hershey, Pennsylvania – Helena Aguiar había viajado desde Sao Paulo, Brasil, por un asiento en primera fila en el concierto de su grupo musical favorito, y eso obtuvo: una silla plegable negra de metal con un logo de Bon Jovi en el asiento, que se podía llevar a casa. El precio: 1,750 dólares.

«Fue una experiencia asombrosa, aun mejor de lo que soñé», dijo entusiasmada Aguiar, de 25 años, tras el concierto en el Estadio Hersheypark hace poco, mientras plegaba su silla y la cargaba al estacionamiento.

Los precios para lugares VIP son ahora algo fijo en la contabilidad del rock and roll. Este verano, los fans de Justin Bieber pueden pagar 350 dólares para asistir a la prueba de sonido antes del concierto. Por 800, Christina Aguilera posará para una fotografía. Por 900 dólares, los fans de The Eagles obtienen una cena con ellos, pero ninguna foto; la mayoría de los paquetes también incluye bastante mercancía gratuita.

En los tres conciertos con localidades agotadas que ofreció Bon Jovi hace poco en el Estadio New Meadowlands, en East Rutherford, Nueva Jersey, el paquete más caro, que incluye una butaca para llevar, un bolso de cuero y servicio de comida, costó 1,875 dólares.

Alguna vez disponibles sólo para giras de grupos como U2 o los Rolling Stones, los paquetes VIP se han abierto camino a las filas menores de grupos que se presentan en vivo. Y pese a una economía débil, los promotores han descubierto que los fans acérrimos están dispuestos a pagar precios adicionales por recibir trato especial.

Los artistas y sus representantes afirman que los programas VIP les permiten consentir a sus fans más devotos, al recompensar su lealtad con un trato especial.

En Hersheypark, miembros del club de fans fueron llevados a un recorrido tras bastidores que incluyó la oportunidad de posar para una fotografía con las maracas y el pedestal para micrófono de Jon Bon Jovi, mientras que los VIP que no pertenecían al club de fans disfrutaban de un corte de carne, espárragos envueltos en prosciutto y vino blanco en una carpa separada. Los participantes dijeron que su experiencia bien valió el precio.

Sin embargo, algunos consumidores no están de acuerdo.

«Los artistas simplemente le sacan dinero a su base de fans», dijo Terrell Lowe, de 49 años, ávido asistente a conciertos, en San Francisco. «La mayoría no puede pagar eso».

Los promotores dicen que los boletos con sobreprecio les ofrecen dos beneficios particulares. Uno es que el alto costo de las primeras localidades les permitiría subsidiar la venta de localidades más baratas en otras áreas, lo que deja más dinero en el bolsillo de los fans para comprar extras como comida y camisetas.

También, en vista de que los boletos VIP frecuentemente no se incluyen en la publicidad general, los artistas pueden llevarse ganancias enormes al tiempo que evitan el estigma de ofrecer precios elevados; los comunicados de prensa para los conciertos de Bon Jovi, por ejemplo, citan un precio máximo de 150 dólares.

A muchos en la industria de los conciertos de todos modos les preocupa que los precios altos y la evidente segregación de las multitudes entre quienes pagan mucho y quienes pagan modestamente resulte contraproducente.

«Estos no son sólo clientes», dijo Dan Berkowitz, fundador de CID Entertainment, que organiza programas VIP para Bonnaroo, Coachella y otros festivales. «Son fans que tienen un apego emocional al artista. Si el artista de pronto dice: No se me pueden acercar a menos que tengan 1,400 dólares, va a perder público».

Publicado en Clarín por Ben Sisario

~ por Mike en junio 5, 2010.

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