Canas, cadenas y arrugas

El suplemento Sí de Clarín publica en el día de la fecha una nota sobre el estado actual del heavy metal, a través de las descripciones de un documental sobre la carrera de Anvil y un programa de cable, That Metal Show.

El reportaje pone el acento en la falta de renovación del género y por mucho que nos duela, es imposible no estar de acuerdo con sus palabras. La escena internacional sobrevive gracias a los eternos retornos de las bandas más grandes pero, en términos generales, a pocos les interesa el futuro.

La muerte del disco es uno de los factores de esta penosa situación, pero no podemos dejar de considerar otros elementos como la falta de audacia de muchos grupos que continúan exprimiendo su pasado hasta la última gota sin apostar por propuestas renovadoras.

El público también aporta lo suyo desde el mismo momento en que acepta de buen grado los interminables regresos que en la mayoría de los casos, opacan toda posibilidad de desarrollar nuevas ideas y sensaciones.

Recientemente, tuve la oportunidad de ver el documental que registra la carrera de Anvil. La película de Sacha Gervasi me gustó pero el tono televisivo de ciertas escenas le quita unos cuantos puntos en el balance final.

Los mejores momentos de la cinta son los que recuerdan a This is Spinal Tap y The wrestler, aquella maravilla del séptimo arte protagonizada por Mickey Rourke.

That Metal Show, en tanto, es irreprochable. Se trata de uno de los mejores programas que se recuerden en la historia de los canales musicales. Cada episodio es una joya para guardar toda la vida.

Canas, cadenas y arrugas

Un documental sobre una veterana banda sin suerte y un reality definen el alcance y los valores del metal “senior”. El mundo ha vivido equivocado. Olvídense lo que les enseñaron en física y química: tenemos en exclusiva pruebas que indican que el metal en realidad es inoxidable. No se dobla, ni tampoco se rompe.

A saber: Metallica y Megadeth volvieron con sus discos más pesados en años, Lemmy Kilmister (Motörhead) es la estrella de los festivales de cine con el documental dedicado a su figura, pero sin lugar a dudas, la evidencia mayor de la larga vida del metal es un documental inédito en la Argentina: Anvil: The story of Anvil, dirigido por Sacha Gervasi (el guionista de La terminal, la peli de Steven Spielberg).

Oriundos de Canadá, los Anvil (que significa “yunque” en inglés), nunca terminaron de explotar en los 80, pese a compartir el escenario con bandas que alcanzarían la masividad como Bon Jovi, Whitesnake y Scorpions. Gervasi, que en sus años mozos supo ser plomo de la banda, cuenta la historia de los fundadores de Anvil: el violero Steve “Lips” Kudlow y el batero Robb Reiner, amigos desde la adolescencia con un sueño en común: ser estrellas de rock, una idea que han tenido en mente e intentado alcanzar por más de treinta años!

Harto de la vida cotidiana y haciendo caso omiso a los consejos de su familia, Lips se toma unos días de su trabajo como repartidor en una empresa de catering y, junto a Robb y el resto de la banda, salen de gira por Europa, y viven situaciones que harían llorar a los mismísimos Spinal Tap: no llegan al tren, no les quieren pagar por tocar, tocan en bares desiertos…

Aun así, cada vez que suben al escenario, los Anvil se dejan el alma y, bien sean dos personas o más, terminan generando severos casos de tortícolis en la audiencia. A la accidentada gira se le suma la grabación de un nuevo disco, This is Thirteen, que terminará de detonar las tensiones entre Lips y Robb y que Gervasi muestra con honestidad brutal, el tipo de sinceridad y respeto que sólo un fanático acérrimo puede brindar.

Las desventuras de Anvil y la amistad de fierro de Lips y Robb tocaron el corazoncito de las huestes del metal y el documental pasó a ser un manifiesto con distorsiones, alaridos y solos de guitarra interminables de aquella consigna de sobrecito de azúcar que dice que “nunca dejes de perseguir tu sueño”.

Tal fue el recibimiento de la película que Anvil volvió a las primeras planas: fueron teloneros de Saxon y AC/DC y, con un buen repechaje de regalías, formaron parte de la banda de sonido de Brütal Legend, el videojuego que paga tributo al heavy y su iconografía, sin que falten fuego, dragones, espadas y serpientes. Ahora recorren el mundo presentando el documental y terminan su nuevo disco, Juggernaut of Justice.

Este rescate del metal de antaño y la defensa de su modo de vida sin hacer concesiones también tiene como exponente al programa de tele That Metal Show, que ya lleva cuatro temporadas a pura elocuencia.

Lejos de la parafernalia bombástica de la televisión de hoy, el programa va a lo simple: la escenografía que recrea un living de cualquier casa de clase media estadounidense, en el que los conductores, tres metalheads de cuarentaipico (Eddie Trunk, secundado por Jim Florentine y Don Jamieson), discuten, sin moverse de sus sillas, con invitados del palo acerca del pasado, el presente y el futuro del heavy.

Por ahí pasaron los Twisted Sister, Yngwie Malmsteen, Dave Mustaine, Ace Frehely, Blackie Lawless y Duff McKagan, entre muchos otros (aunque, eso sí, el promedio de edad de los invitados rara vez es menor a 40).

Se puede decir que That Metal Show (que se ve los martes a las 23 por VH1) recurre al viejo recurso de la tribuna en vivo para hacerle sentir al espectador que es uno más en el living, haciendo que se pueda participar en debates para resolver dilemas del headbanger como, por ejemplo: ¿Es mejor Kiss o Rush? ¿Rob Halford canta mejor que Bruce Dickinson? ¿Vulgar display of power de Pantera o Reign in blood de Slayer?

Trunk, una verdadera enciclopedia del género, es desafiado por la tribuna en una sección llamada Stump the Trunk, donde se le formulan preguntas varias. En el poco frecuente caso de que el conductor no tenga una respuesta, el que haya efectuado la pregunta se lleva un premio en CD o DVD.

Los servicios a la comunidad metalera no terminan ahí, porque además se pasa info sobre la actualidad de músicos y bandas que en los últimos años “han salido del radar”. Así que si, por ejemplo, querés saber en que anda el ex Kiss Bruce Kullick, en TMS tienen la posta. O el GPS correcto. Un programa ideal para soldar & saldar el vínculo con el pasado heavy, porque ¿cómo era la frase? Para un metalero, no hay nada mejor que otro metalero.

Publicado en Clarín por Javier Alcácer

~ por Mike en mayo 7, 2010.

3 comentarios to “Canas, cadenas y arrugas”

  1. gran nota…y de that metal show es lo mejor que he visto en television en materia de heavy metal……..lo que fue la Heavy Rock and pop para la radio es TMS para la TV!!!!!..EDDIE un grande y los 2 secuaces que los secunden estan muy bien…..

  2. That Metal Show me encanta. Por qué? porque me identifica. Los tipos que conducen tienen mi edad, la música que abordan es la música con la que crecí y hasta la escenografía me gusta porque es sobria. Si tuviera un living así de grande, creo que sería bastante parecido al del programa.

    Igual, me atrevo a poner en duda el valor de este programa. Para nosotros es genial, pero a los metalros de 20… les importa, lo siguen?

  3. Habría que entonces preguntarse si hay metaleros de 20.

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