Un juego de niños

El pasado domingo 21 de marzo, el suplemento económico del diario Clarín publicó una nota que intenta explicar el enorme suceso de los videojuegos musicales, como Guitar Hero y Rock Band.

El trabajo del periodista Francisco de Zárate aporta una serie de datos económicos alentadores para una industria jaqueada por la piratería pero, al mismo tiempo, parece convalidar la muerte de la música como expresión artística individual.

Los tiempos cambian cada vez más rápidamente pero de todas maneras me sigue molestando que a esta altura de los acontecimientos, el rock sea apenas una moneda de intercambio de valores.

Entre la nostalgia de los fans de mediana edad y la falta de rebeldía de los más jóvenes, el rock continúa atrapado en un punto muerto del que probablemente nunca podrá escapar. Triste pero real.

La escena rockera internacional nunca logró experimentar un recambio adecuado y actualmente una gran parte de las bandas exitosas cuentan con más de dos o tres décadas de carrera. Todos apuestan al revival. Y ganan.

Gene Simmons no se iba a perder semejante oportunidad de negocios y hace varios meses lanzó al mercado su propio controlador, el Axe Bass, inspirado en el famoso bajo hacha de comienzos de la década del ochenta.

La réplica del instrumento cuenta con la rúbrica del propio Simmons y es compatible con todas las versiones de Guitar Hero y Rock Band, tanto para PlayStation como para Nintendo. Las baterías no están incluidas.

* Para quién canto yo entonces *

Guitar Hero y el negocio del rock. Tras el éxito global de los videojuegos musicales, la industria discográfica ensaya fórmulas de cooperación con el nuevo socio. Músicos argentinos en el universo gamer. Piratería y estrategias para esquivarla.

Acorralada por la piratería, la industria discográfica encontró en el videojuego musical a un aliado que lo ayudaba a vender y le daba publicidad. Aerosmith recaudó más con Guitar Hero que con sus últimos dos discos (las canciones se venden a US$ 2, el doble que en iTunes) y Metallica fue, gracias al juego, tema de conversación durante meses: los fans se quejaban de que su álbum Death Magnetic se escuchaba mejor en la versión para consolas que en el CD. Plata y publicidad al fin, aunque ésta no siempre sea de la buena.

Pero los éxitos abundan. Bastó el lanzamiento de una versión «Beatles» del Rock Band, el juego competidor de Guitar Hero, para que All you need is love volviera en septiembre a ser hit del momento, con 100,000 descargas en el mes. No fue el único caso. Guns n’ Roses, Smashing Pumpkins o Red Hot Chili Peppers figuran entre las bandas que vieron cómo, tras pasar por el juego, multiplicaban la venta de canciones con más de 15 años en el mercado.

Para el distribuidor de Guitar Hero en la Argentina, Eduardo Goyhman, sus dos hijas son el mejor ejemplo de este mecanismo de promoción: «Están buscando música de Creedence Clearwater Revival para su iPod y tienen 10 y 14 años». En su opinión, el secreto del éxito del juego de Activision fue que supo hacer algo con «eso que nos pasa desde chicos, sentir la música y hacer que tocamos en el aire, solos. Aunque no sepa música, uno siente que de verdad está tocando el tema con la guitarra de juguete».

En 2009, Goyhman importó 20,000 guitarras de plástico y este año calcula que traerá por lo menos el doble. Nada en comparación con los 15 millones que según él se vendieron en EE.UU. desde su lanzamiento y que en su opinión justifican la falta de música argentina en el catálogo: «Somos un granito en el planeta. Ni siquiera hay artistas de México y Brasil, que son mucho mayores en el mercado».

En el catálogo extraoficial el panorama es otro. «Guitar Hero Rock Nacional» en Google arroja un resultado de colecciones piratas para el juego con música tan dispar como la del Chaqueño Palavecino y Rata Blanca, algo que a Goyhman no le preocupa: «Que salgan temas nuevos no hace daño, la gente necesita comprar la guitarra igual».

Si no es con Guitar Hero, el salto de los artistas locales a los ciberrecitales podría llegar de la mano de la desarrolladora Gameloft. Según su vocera en Buenos Aires, Jorgelina Peciña, la multinacional está evaluando incluir a bandas con presencia internacional «del estilo de Soda Stereo» en su versión para celulares, el Guitar Rock Tour: «En América Latina, el mercado para consolas y PC es chico por la piratería, pero el juego para celular sí hace plata en la región. Es cierto que en Internet hay versiones piratas de productos de Gameloft, pero es tan difícil que funcionen bien precisamente con tu modelo de teléfono que mucha gente prefiere bajarse el original desde el operador, por los $7 u $8 que cuesta».

Donde sí están presentes los artistas argentinos es en los juegos no estrictamente musicales. Uno de ellos es la versión latina de Audition. Editado en la Argentina por Axeso5, este videojuego de baile en el que los personajes danzan al ritmo de las teclas de la PC incluyó recientemente las canciones de Miranda y Teen Angels. Sin dar detalles de sus contratos, el gerente de Axeso5, Cristian Schweizer, respondió a iEco por una cuestión que ya generó rispideces entre Activision, la dueña de Guitar Hero, y Warner.

¿Los videojuegos deben pagar por la música o cobrar por promocionarla?
-Hasta ahora ningún músico vio esto como un medio de promoción y nos regaló su música, pero los 100 millones de usuarios de Audition en el mundo lo convierten en una gran plataforma publicitaria.

Regalar el software es precisamente lo que hace Axeso5, que basa su negocio en vender ítems virtuales, como ropa, tatuajes o peinados, y se escapa así del problema de la piratería.

Aun más lejos de la órbita musical, el juego de fútbol de Electronic Arts, FIFA, es otra muestra del interés que la música argentina despertó en el universo gamer. En su última versión, ambientó la cancha con temas de Los Fabulosos Cadillacs y de Fidel Nadal. Según el manager de los Cadillacs, Vaino Rigozzi, antes que por «motivos económicos», el grupo participó por la promoción y la «satisfacción» de los músicos por verse en el juego. «El monto que les pagan es fijo y bastante simbólico».

Para fomentar la colaboración entre las dos industrias, la Dirección de Industrias Creativas de Buenos Aires reunió en 2009 a discográficas y desarrolladoras de videojuegos, un grupo que según estimaciones de su asociación, la ADVA, agrupa a unas 60 empresas y emplea a 1,500 personas. Para Nicolás Cohen, de QB9, la iniciativa no fructificó aun por los problemas específicos de los pequeños desarrolladores. «No tiene sentido incorporar música argentina porque, por la piratería, casi todo lo que hacemos es para afuera».

~ por Mike en marzo 31, 2010.

Una respuesta to “Un juego de niños”

  1. Adaptarse o morir, mi amigo. Todo avanza demasiado rápido y no nos da tiempo para asimilarlo. Lo bueno de todo esto es que los chicos pueden acceder a bandas clásicas a través del Guitar Hero. Quizás sirva de influencia para que hagan su propia música de calidad. Aunque no sé, en realidad estoy pensando en voz alta. Abrazo.

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