La vida de Brian

Para aquellos que crecimos devorando las páginas de revistas como Hit Parader o Metal Edge, el nombre de Brian Rademacher nos resulta absolutamente familiar.

En una segunda instancia, pudimos conocer su trabajo como fotógrafo del mundo del rock gracias a sus participaciones en la legendaria Kiss Fever.

Si bien por estos días su fanatismo por Kiss no arde con la misma pasión que en épocas anteriores, continúa siendo un referente de peso para los seguidores de la banda.

En una entrevista exclusiva con Kissteria, el hombre nacido en Brooklyn hace 51 años comparte algunas memorias de los años en la ruta e incluso sorprende con reveladoras declaraciones relacionadas con la muerte de Eric Carr.

¿Cómo fueron tus primeros años en Nueva York?
-Tuve una infancia muy linda mientras crecía en Queens. Recuerdo que jugaba al stickball en el patio de la escuela y siempre la pasaba bien. Cuando era muy joven nos mudamos a Nueva Jersey porque los impuestos en Nueva York eran muy elevados. Casi toda mi vida la pasé en la ciudad de Kearny antes de mudarme a Iselin, donde resido actualmente.

¿Cómo ingresaste al mundo del espectáculo?
-Siempre estuve interesado en la música pero todo comenzó de la mano de mi madre que escuchaba diversos estilos, desde artistas de Motown hasta bandas de rock and roll. Se la pasaba escuchando The Lion sleeps tonight de The Tokens. A mi me gustaba Al Green, The Four Tops y Harold Melvin and the Blue Notes. Después me pasé al rock con Alice Cooper, David Bowie, Slade, Sweet, T. Rex y Todd Rundgren. Luego, llegó Kiss. Cuando vi a la banda en el programa de Mike Douglas, quedé enganchado.

¿Cuál fue el primer concierto que presenciaste?
-Mi primer recital fue el de Alice Cooper y Suzy Quatro en el Madison Square Garden. Todd Rundgren también estaba en el lugar pero no tocó esa noche. Era la gira en la que Alice presentaba Welcome to my nightmare, qué show!

¿Cómo fueron tus primeros contactos con la profesión?
-Es una historia divertida. Había tomado un curso de fotografía en la secundaria y lo reprobé. Vos sabés, cuando sos chico querés hacer lo que querés hacer. El profesor me dio una tarea que consistía en sacar fotos de texturas. ¿Qué carajo son las texturas? Yo quería ir al laboratorio e imprimir fotos de Kiss sacadas de la Circus o Hit Parader. La cuestión es que fui y saqué una foto a un bloque de cemento. Naturalmente, reprobé.

¿Cómo definirías tu trabajo al mando de la cámara?
-Siento que un fotógrafo nunca está completamente feliz con sus fotos. Actualmente, en el mundo digital es 100 por ciento más fácil porque podés retocar una foto hasta que quede perfecta. Antes, también podías hacerlo pero tenías que pagarle un montón de dinero a Kodak para que te ayudara.

¿Cuáles son los elementos necesarios para obtener una buena foto?
-En mi caso, tengo que estar metido en el tema que rodea a la fotografía. Quiero decir, puedo sacar fotos de una reunión familiar o un casamiento pero no termino de entusiasmarme. En un concierto, es todo más emocionante. Siempre está pasando algo y la idea es capturar el momento.

¿Cómo era trabajar en lugares como Hit Parader o Creem?
-Digamos que fue fantástico ver mi nombre en esas revistas después de haber reprobado aquel curso en la escuela. Pero no hubiera podido lograrlo sin la ayuda de Frank White. El es mi mentor y amigo. Siempre fui un gran admirador de su trabajo. Con el tiempo, se convirtió en una especie de representante para mí porque recorría toda la ciudad de Nueva York mostrándole mi material a diversas revistas. Hasta el día de hoy seguimos siendo amigos.

¿Cómo describirías a Thor, uno de los más bizarros exponentes del rock teatral con quien trabajaste a mediados de los años setenta?
-Asombroso. Jon es un gran tipo, debo haberlo visto en vivo unas 30 veces en Nueva York y Nueva Jersey. En un concierto, quedó colgado del techo y terminó rompiendo los tubos que lo sujetaban. Al día siguiente, le pedí prestadas las herramientas a mi papá y arreglamos todo para evitar que lo demandaran. Otro show que recuerdo fue en un club de lujo en Nueva York con un montón de gente mayor y elegante. Los tipos usaban boinas y muchos tenían purpurina en sus barbas. Las mujeres se vestían como muñecas, con toneladas de maquillaje. Esa fue una noche divertida. Rik Fox, posterior bajista de WASP, formaba parte de la banda en ese momento.

Durante la segunda mitad de la década del ochenta, tu nombre aparecía en todas las publicaciones dedicadas a Kiss. Hablemos un poco de Kiss Klassics, el fanzine con el que te hiciste conocido a nivel global.
-Kiss Klassics comenzó en 1987 y terminó en 1990. En total, editamos 18 números. Fue muy divertido hacerlo. Comencé el proyecto junto a Bill DeMild, Joe Merante y Jack Dorman pero al tiempo quedamos sólo tres porque Jack ya no quería ayudarnos y tuvimos que dejarlo ir. La parte más dura era que Bill y Joe no se llevaban bien por lo que yo siempre terminaba siendo el mediador. Aun conservo las planchas originales del fanzine y tengo algunas ediciones dando vuelta por la casa. Una de las cosas más divertidas era que siempre conseguía pases para ver a la banda así como cartas manuscritas de sus integrantes, que también conservo.

La saga de Kiss Klassics aparece en The Ultimate Fanzine Phenomenon, el libro editado recientemente por Ken Sharp. Por otro lado, decenas de instantáneas de Brian forman parte de The Ultimate Fan Scrapbook, de Bill Baker.

¿Cuáles son los momentos que atesorás de la primera época de Kiss?
-Recuerdo haber visto a Kiss en 1974-1975 en el Capitol Theater de la ciudad de Passaic, en Nueva Jersey. Hicieron dos shows en el mismo día. En esa época lucían hambrientos y agresivos. Registré el concierto con una cámara 126 y las fotos salieron realmente bien. Otro gran recuerdo es el show en el Palladium que marcó el debut de Eric Carr, en el que trabajé como fotógrafo.

¿Cómo tomaste el cambio que se produjo en la banda hacia 1983?
-Sentí que Kiss debería haber cambiado de nombre porque se había vuelto una banda común y corriente. No tengo momentos destacados de esa época. Una vez que el maquillaje desapareció, Kiss perdió la magia.

¿Llegaste a trabajar como fotógrafo del grupo?
-No, yo fui apenas un fanático que tuvo la suerte de conocerlos. Junto a mi ladero Bill DeMild fuimos invitados a los estudios SIR en Nueva York y estuvimos muchas veces con la banda pero nunca trabajé para ellos.

¿Cómo era tu relación con los miembros del grupo?
-Gene fue siempre cool y chistoso. Tengo una historia divertida para contar acerca del ego de Gene. Estábamos con Bill y Scott Halverson charlando en el estudio y Gene dijo que todo el mundo lo conocía. Entonces, Scott le hizo una apuesta a Gene que consistía en salir a la calle y preguntarle a cualquier transeúnte tomado al azar. Scott eligió a una señora mayor que no tenía idea sobre quién era Gene. Naturalmente, Gene no pagó la apuesta. Siempre me llevé bien con la banda. Sólo había que dejar tranquilo a Gene cuando estaba comiendo. Esa era la regla. Paul estaba siempre en la suya y Eric Carr era el mejor.

¿De qué manera te afectó la muerte de Eric Carr?
-Si tan sólo supieras las verdaderas historias de Kiss con Eric Carr. Todavía soy amigo de su hermana Loretta, que vive cerca de casa. De vez en cuando paso por su casa y hablamos sobre Eric. El era una estrella brillante ante mis ojos. Un tipo cortés, auténtico y humilde. Estuve en su funeral. El día de su muerte fue triste no sólo para sus fans sino para el mundo. Un gran ser humano.

Me imagino que muchas de las cosas que te enteraste sobre los últimos meses de vida de Eric deben ser súper secretas. Pero desde hace casi 20 años los fans nos venimos preguntando si Gene Simmons y Paul Stanley lo dejaron de lado cuando descubrieron que estaba enfermo. ¿Qué me podés comentar al respecto?
-Realmente no puedo decir mucho sin ser demandado por Kiss. Puedo decir que Gene y Paul le pidieron que dejara la banda pero Eric se negó. Bruce no tuvo nada que ver con el asunto. Estoy citando a Loretta. Ella me contó la historia completa pero no puedo entrar en detalles.

¿Seguís en contacto con algunos de los músicos que pasaron por Kiss?
-Sólo mantengo relación con Bruce y ocasionalmente con Ace. Cuando Ace se presentó en el Nokia Theater en Nueva York el año pasado, fui uno de los tres fotógrafos invitados para el evento.

¿Cuál es tu opinión acerca de los últimos 15 años de la banda?
-Siento que la reunión de los integrantes originales fue sólo otra forma de hacer dinero. La formación actual no es Kiss! Son músicos asombrosos y ultra talentosos pero ya no es Kiss.

¿Cómo ves la escena rockera por estos días?
-Cambiante. Veo que el estilo glam está volviendo en detrimento de la movida alternativa. Estoy cansado de escuchar a todas las bandas con el mismo sonido. Al mismo tiempo, aparecen grandes artistas en diferentes géneros. Por el lado glam, tenés a bandas como Crashdiet y Crazy Lixx. En un costado más pesado, tenés a Age of Evil y Brian Head Welch, ex Korn. Más una banda asesina y repleta de estrellas como Sixx: AM.

¿Qué podés contame sobre tu trabajo como director del sitio Rock Eyez?
-Es una buena historia. Yo trabajaba para la revista Metal Forces en el Reino Unido cubriendo diversos artistas, desde bandas de death metal como Death hasta Pat Benatar. Lo hice por unos cuantos años y luego trabajé para una revista sueca. En el interín, me dispuse a crear mi propio sitio junto a Mark Balogh, Carlos Rodrigues, Pedro Lopes y David Felix. Carlos fue suplantado por Robbie Rob de Stickman Radio que había ingresado como webmaster y aun trabaja con nosotros pero en otro área. Nuestra nueva webmaster es mi esposa Stephanie. Es todo muy divertido. Comenzamos con una docena de visitas por semana y ahora nuestro promedio alcanza el millón mensual. Recientemente entrevistamos a Bruce Kulick. En ocasiones se vuelve un tanto complicado por la cantidad de correos electrónicos y discos que nos llegan. Pero tenemos un montón de beneficios. Volamos a diferentes shows cada año y nos tratan muy bien. La parte más difícil es que hay tantos artistas dando vuelta que se torna imposible ayudarlos a todos. Me encanta escuchar bandas nuevas y ayudarlas para que consigan un contrato con algún sello.

En septiembre de 2008 se produjo el lanzamiento de Get Thrashed, un documental que cuenta con gran parte del material que Brian Rademacher produjo durante la década del ochenta.

~ por Mike en febrero 12, 2010.

Una respuesta to “La vida de Brian”

  1. Cuantas veces he leído este nombre en la vieja revista Kiss? Cómo consiguieron los de la Kiss que este tipo les enviara material??

    Y vos… Cómo conseguiste esta nota? La vas a publicar en algún lado? Es muy buen material

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