El eslabón perdido

Cuando en junio de 1994 se editó el disco tributo Kiss my Ass, los fans de la banda nos pusimos en contacto por primera vez con el nombre de Garth Brooks.

Brooks es un aparatoso cantante perteneciente al ámbito de la música country de los Estados Unidos que desde los primeros años de su carrera manifestó su devoción por la música de Kiss.

Su trabajo para Kiss my Ass consistió en ponerle la voz a Hard luck woman, una canción que Paul Stanley escribió en la década del setenta con la esperanza de que Rod Stewart la transformara en una virtual secuela de la exitosa Maggie May.

Finalmente, el antiguo cantante de los Faces no llegó a grabar la pieza pero Peter Criss la hizo suya en la recordada versión que formó parte del disco Rock and roll over.

Para su interpretación incluida en Kiss my Ass, Garth Brooks contó con la colaboración de Gene Simmons, Paul Stanley, Bruce Kulick y Eric Singer, en una movida que buscó llevar a cabo un crossover con la música country.

Incluso la banda se presentó junto al cantante en el programa The Tonight Show with Jay Leno para una bizarra pero encantadora versión en vivo de Hard luck woman. El clip puede verse en YouTube.

Los resultados finales de la sinergia fueron más que aceptables: Kiss my Ass se ubicó en el puesto 19 de Billboard mientras que el single Hard luck woman alcanzó la posición número 67 en las listas de música country.

Brooks pasó a la historia como uno de los artistas que logró unir dos mundos opuestos y aunque prefiero a Johnny Cash cantando Rusty cage de Soundgarden o a Willie Nelson tocando junto a los Supersuckers, la unión de Kiss con Garth siempre me resultó de lo más simpática.

Para recordar aquellas épocas en las que Garth Brooks se codeaba con Kiss, los dejo con una interesante crónica publicada por Javier Febré en Clarín el 26 de febrero de 1994, pocos meses antes de la salida del disco Kiss my Ass.

A través de la nota, Brooks aparece como un inofensivo iluminado con delirios místicos que estaba a punto de convertirse en millonario. El concepto de white trash en su máxima expresión.

* El vaquero que venció a Michael Jackson *

[ Es un curioso personaje que nació en Oklahoma, viste como «cowboy» y canta música country. Clarín siguió las alternativas de un concierto suyo en Chicago, ante más de 20 mil enfervorizados espectadores. En esta nota se explican las razones de este fenómeno cuyo álbum debut vendió ni más ni menos que… 40 millones de copias.

La gigantesca bandera de los Estados Unidos de Norteamérica cuelga del techo del estadio Rosemont Horizon a lo ancho de la cancha universitaria de básquet, como cobijando con su presencia a las 20 mil almas que matan la espera con una sincronizada e inocente ola mexicana y cantidades industriales de cerveza light. Media Chicago viste galas de cowboy -sombreros, botas, camperas con flecos- para vivir su cuarta noche sold out junto a Garth Brooks, un vaquero nacido en Tulsa, Oklahoma, que en los últimos años se ha tranformado en un fenómeno inusitado de ventas de discos y tickets, llevando la música country al primer plano y desplazando de los primeros puestos de los ránkings a artistas como Nirvana y Michael Jackson.

Las luces se apagan y una ovación ensordecedora recibe a Brooks, que aparece sobre el escenario montado junto a su banda sobre un montacargas. A cada lado del escenario, una procesión de mujeres de todas las edades, cada una con una rosa en la mano, lleva su ofrenda floral hasta el escenario, donde son recibidas pacientemente por el cantante con un recompensante beso que nunca olvidarán. Durante casi dos horas, cada una de sus intervenciones será recibida con estruendosa calidez.

Brooks ha logrado lo que a mediados de los ochenta no consiguieron artistas como Lyle Lovett y Steve Earle: pasar por encima de los dictados del llamado Nashville System, que hace y deshace en todo lo que tiene que ver con la música country. Intentando seguir los pasos de antecesores como Hank Williams y Willie Nelson, Lovett y Earle se opusieron al modelo Nashville de cantante suave que interpreta el trabajo de compositores profesionales, y fracasaron. Brooks no. Desde la edición de su álbum debut, Garth Brooks, en abril de 1989, el vaquero de Oklahoma lleva vendidas más de 40 millones de copias de sus seis álbumes, en los que ha combinado el acercamiento a los cantautores norteamericanos rebeldes de los setenta y su ajustado olfato para tocar temas cotidianos con sencillez.

«Me siento muy orgulloso de ser un artista country, dirá una hora después de cumplir su último compromiso en Chicago. Y queremos ser recordados como representantes de la música country. Cuando me relaciono con alguien de otro país, de la Argentina, o de cualquier lugar del mundo, espero que se dé cuenta que está frente a alguien que pone su corazón, lucha y cree en lo que hace. Y esta actitud no es norteamericana, ni argentina, sino universal. Lo único que espero es que la gente se dé cuenta de que soy un proyecto de Dios».

Dios y la familia son los principales argumentos con los que Brooks ha conseguido cruzar la barrera que circunscribía su género musical exclusivamente a la población rural norteamericana. Crecido musicalmente bajo la influencia de George Jones, James Taylor, Dan Fogelberg y Billy Joel, Brooks convoca a sus shows a un público heterogéneo, en cuanto a las edades y procedencias (rural, urbana), pero homogéneo en cuanto al color de su piel. Su audiencia, mal que le pese, responde rigurosamente al modelo WASP (blanco, anglosajón y protestante): «He visto gente de piel negra en algunos de mis shows, dirá Brooks a la defensiva. Espero que, con la ayuda de Dios, dentro de dos años sean cientos, y en cuatro años miles y, tal vez, cuando nos volvamos a encontrar, la mitad de la audiencia sea blanca y la otra mitad negra, como reza el sueño americano».

Promediando el show, Brooks no se cansa de recibir ovaciones. Llega el turno de Shameless, versión del tema de Billy Joel, que gracias al cowboy de Oklahoma ya integra el catálogo de hits de música country de la década del 90. El estadio vuelve a estallar: «Es una canción que amo y odio al mismo tiempo, explicará después del show con una sonrisa. Es una de mis favoritas. Pero a la vez me hace sentir que hubo otra persona que escribió justo lo que yo estaba sintiendo. En realidad, me alegra que Billy Joel lo haya hecho por mí».

La inclusión dentro de su repertorio de canciones populares en formato country no responde, según Brooks, a una estrategia para captar mercados: «Nunca escondí mis influencias, que exceden el marco de la música country. Siempre expresé mi admiración por grupos como Queen, Kiss o Journey, que poco tienen que ver con mi género. Durante muchos años, la música country cometió el pecado de encerrarse en sí misma, y eso generó muchos malentendidos. No pasó así con el rock and roll, que siempre fue más abierto», dirá frunciendo el ceño, para agregar luego: «De todos modos, estoy orgulloso del camino que emprendí hace unos años. Mi filosofía es que si uno tiene un mensaje para dar hay que expresarlo para la mayor cantidad de gente. Debo admitir que soy ciento por ciento norteamericano, pero me alegra saber que en mi trabajo se pueda vislumbrar una veta de universalidad. El solo hecho de ver a la gente bailando me conmueve, porque la danza es vida. Y aunque muchas veces nos quejemos de ella, es mucho mejor vivir que no».

Las palabras de Brooks quedan sonando en el aire frío de Chicago, cuando ya no queda nadie en el estadio y las luces de los clubes de blues negro comienzan a encenderse para dar vida a la otra mitad musical de la ciudad enclavada al borde del lago Michigan. A pesar de sus deseos, y aunque las espectaculares cifras parezcan acompañarlo, por el momento la realidad que rodea el mundo musical de Garth Brooks está muy lejos de cumplir con el tan mentado sueño americano. ]

~ por Mike en enero 15, 2010.

2 comentarios to “El eslabón perdido”

  1. Que personaje este muchacho!! La verdad que siempre desprecié el country, hasta que conocí a Johnny Cash y se abrió un nuevo mundo para mi. Creo que él era más punk, que muchas de las bandidas de carilindos de fin de siglo que andan dando lástima por ahi.

    Sobre este pibe Brooks, sólo conozco su cover de Kiss, y siempre me pareció muy sentido

  2. Qué divertido encontrar citada una nota mía de 1994. Saludos.

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