Tócala de nuevo, Frank

A veinte años del nacimiento de la revista Madhouse, tengo el placer de presentarles una entrevista con Frank Blumetti, uno de los grandes artífices de aquella publicación.

Hasta el día de hoy recuerdo el momento en el que compré el primer número de la Madhouse, que venía con una foto de Axl Rose en portada.

Por entonces, yo cursaba el tercer año del colegio secundario.

Estaba familiarizado con otras revistas dedicadas al rock como Pelo, Kiss o Metal pero el impacto que produjo en mí la Madhouse fue tremendo, tanto que poco tiempo después decidí que quería dedicarme al periodismo.

Por eso, publicar en Kissteria un reportaje con Frank a dos décadas de aquel momento fundacional es un motivo de gran alegría para mí.

El currículum vitae de Frank Blumetti incluye participaciones en Cerdos y Peces, Twist y Gritos, Rocker, Riff Raff, El Conocedor, La Nación Revista y Gabo, entre muchas otras.

También escribió, en colaboración con Carlos Parise, el libro Heavy Metal Argentino que fue publicado por Editorial Karma en 1993.

Pero un dato que tal vez algunos desconozcan es que Frank fue el director del primer fanzine de habla hispana dedicado a Kiss, que circulaba por las calles de Buenos Aires a comienzos de la década del ochenta bajo el nombre de Kissmanía.

«Fui miembro del Kiss Army Argentina hacia 1982, club del cual luego nos abrimos junto a algunos amigos para crear el Kiss Club Argentino. Allí editábamos la revista Kissmanía junto a Marcelo Cofán y Sebastián Mónaco. Fue la primera revista que dirigí en mi vida. Modestamente y a pesar de sus defectos, estaba bastante buena», cuenta Frank.

«Kissmanía era en blanco y negro y tenía toda la información que lográbamos conseguir a duras penas. No había Internet en 1982-1983, al menos a nivel público, recordemos. Se vendía en un puesto de Cerrito y Corrientes que se especializaba en revistas under y mientras la sacamos, siempre tuvo récords de ventas. Incluso inspiró a los chicos de Kiss Fever a editar su revista propia, que luego mantuvo la tradición a través de los 80 y 90».

Mars Cofán, quien dicho sea de paso acaba de editar hace pocos días un nuevo material discográfico como solista, también recuerda los años de Kissmanía.

«Fue una experiencia muy copada. Recuerdo que nos juntábamos con Frank en la casa de la abuela y tirábamos ideas y junto a Sebastián Mónaco que se sumaba, aportábamos varias ideas para cada número. Estábamos limitados técnicamente hablando pero disponíamos de buen material para esa época. Yo recibía mucho de un amigo alemán y las fotos que había en esa época eran increíbles. Obviamente siempre quedaban cosas afuera. La edición era en fotoduplicación y de forma muy casera. Siempre fue un buen momento, porque nos reíamos mucho mientras la hacíamos y sobre todo por Kiss».

Actualmente, Frank Blumetti dirige editorialmente la prestigiosa revista RSVP y tiene en carpeta un viejo anhelo: el de «resucitar» la revista Madhouse.

Frank, contame cómo era tu relación con Kiss durante aquellos años de fanatismo…
-Supe ser un gran coleccionista de material de Kiss. Gasté lo que supongo deben haber sido cientos de dólares en revistas, pósters, fotos, pelotudeces de todo tipo y factor, que tuve que vender en 1989 para sobrevivir a la hiperinflación. Aun hoy me arrepiento y pienso que mejor hubiera pasado hambre…

En la imagen que ilustra este reportaje, estás a la izquierda de Alice Cooper mientras que el otro afortunado que aparece en la foto es Miguel Mora. ¿Qué me podés contar sobre tu encuentro con Alice, una de las grandes influencias de Kiss?
-Con Alice Cooper tuve la suerte de encontrarme no una sino dos veces. La primera en el Monsters of Rock de Ferro en 1995, cuando en Madhouse habíamos sorteado un Meet and Greet, si mal no recuerdo. La segunda fue en 2000 cuando vino a tocar con el cantante de Spandau Ballet, con Jon Anderson y alguien más, algo bizarrísimo que tuvo lugar en Obras. En ambos casos se mostró muy amable, muy gracioso y sobre todo muy lúcido en sus respuestas. Anécdota: le mostré un tatuaje suyo que tengo en el brazo izquierdo, y me dice: «Disculpame que no tenga uno tuyo, pero las agujas me dan terror». (Risas)

¿Cuándo escuchaste a Kiss por primera vez?
-Buena pregunta. Debe haber sido hacia 1977. Yo tenía 12 años, estaba todavía en otra y no le di mayor bola salvo por el tema del maquillaje, que me impactó. Pero la primera vez que los escuché en serio y conscientemente fue en 1979, cuando salió Dynasty que sonaba por todos lados.

¿Qué sentiste cuando te enteraste que se habían quitado el maquillaje?
-Una gran decepción. Ya se habían ido Peter y Ace, y encima eso. Me sentí mal porque cuántas veces me habré metido en discusiones por el tema, a veces hasta en peleas. Además, era una pérdida de identidad notable. El circo y el show impactante eran parte indisoluble de Kiss. Por lo menos de aquel Kiss original, claro. Comprendí con el tiempo que dadas las circunstancias de ese momento (integrantes nuevos, bajón de popularidad, mucha competencia) seguramente era una movida necesaria para la supervivencia del grupo, sí, pero nunca me gustó del todo. Por suerte lo recuperaron… aunque haya sido 13 años después.

¿Cuántas veces viste a la banda en vivo y qué recordás de esos shows?
-Los vi en 1994 en Obras y River. Muy buenos shows. Y luego en River ya con maquillaje, en el show con 3-D y los anteojitos. Recuerdo que en Obras, Paul repetía siempre el mismo verso para el público y que la gente lo recitaba a la par, fue muy gracioso. Además, confundía el origen discográfico de ciertos temas al presentarlos. El resto del show fue de grandioso para arriba. En River, recuerdo lo de la 3-D que estuvo impactante y que Ace no estaba en su mejor estado, pero me gustó igual: ver a Kiss con maquillaje era una asignatura pendiente desde mis 14 años.

¿Conociste personalmente a algún miembro de Kiss?
-A Paul Stanley, haciéndole un reportaje para Madhouse. Fue tocar el cielo con las manos a nivel fan. También a Eric Singer, pero era como si no estuviese. Paul es un tipo magnético.

¿Qué es lo que más te gusta de la banda?
-La conjunción perfecta de imagen, sonido y espectáculo. La capacidad de atraer con el todo y con las partes al mismo tiempo. La sensación de magia que sentía a mis 15, 16 años, que daría oro por volver a sentir. Discos como Destroyer, Dynasty o Alive. Temas como Detroit Rock City, Rock and roll all nite o I was made for lovin’ you. Hasta 1981, para mí fue la banda perfecta.

¿Qué es lo que menos te gusta?
-El período sin maquillaje. El show bajó, la imagen también. Simmons hasta se cirujeó en Animalize. El puesto de guitarrista era una puerta giratoria y con gente que para mí no estaba a la altura de Ace como Vinnie Vincent, Mark St. John o Bruce Kulick. Además, Simmons largó bastante la manija para dedicarse al cine y la debió agarrar Paul, y por eso los discos parecen solistas suyos. Salvo en Revenge, donde esta situación cambió y salió un discazo. Tampoco me gusta la inclusión de los falsos Peter y Ace. Me parece una grasada, por decir lo menos.

¿Cuál es tu disco favorito de la banda?
-Destroyer, Dynasty, Alive, en ese orden. No puedo elegir uno solo, perdón. El primero porque es el punto más alto de creatividad y sonido que lograron; el segundo porque fue el primer LP que escuché completo, porque tiene temazos que son rockeros, bailables y gancheros al mismo tiempo y por su perfecta sencillez; el tercero porque, hasta ahora, es el mejor disco en vivo de todos los tiempos.

¿Cuál es tu integrante favorito?
-Otra difícil, pero diría que Ace Frehley. Tiene su propio sonido, simple y original al mismo tiempo. En escena no dice mucho pero te atrae y no te suelta. La imagen era la que más me pegaba y su producción solista me parece la mejor… Por ensayar una explicación, porque bien sabemos que el corazón tiene razones que la razón no se explica.

¿Por qué pensás que la banda sigue vigente?
-Porque sigue encontrando el modo de resultar entretenida y atractiva. Porque tiene dos cerebros, Simmons y Stanley, que saben qué hacer y cuándo. No importa lo que tengan que sacrificar ni los errores que a veces cometan, están determinados a llevar la banda adelante y lo logran. Además, con la base de fans incondicionales que tienen en todo el mundo, que le transmiten su pasión a hijos, nietos, sobrinos, el fenómeno Kiss no sólo es explicable que continúe ahora sino que podría llegar a durar mil años.

¿Qué opinás de la formación actual?
-Todo bien, pero no es la original, ya es una macchietta de sí mismos. Para hacer esto, casi casi sería más sincero que hagan un casting y cada uno se busque un reemplazante decente que se vista igual y use el mismo maquillaje y tengamos Kiss: The next generation, tipo Star Trek.

¿Fuiste a verlos el 5 de abril pasado?
-No, no fui. Los motivos son varios, pero resumiéndolos en los puntos más importantes. Primero, me gusta el Kiss auténtico y no esta versión al 50 por ciento. Sin desmerecer a Thayer ni a Singer, pero no me den liebre por gato. Segundo, ya los vi cuatro veces, dos con maquillaje y dos sin. Prefiero guardar el recuerdo de cuando estaban en plena forma, o casi. Tercero, la entrada era carísima y dormí para pedir acreditaciones. Estos puntos terminaron de cerrar mi decisión.

¿Te acordás cómo te enteraste de la muerte de Eric Carr? Yo recuerdo claramente salir del colegio un día de primavera de 1991 y ver en un puesto de la avenida Pedro Goyena un número de la Madhouse con Motley Crue en tapa que decía: Eric Carr al borde de la muerte…
-Me acuerdo que Miguel Mora me dijo la noticia, pero no recuerdo cómo se enteró él. Al toque nos pusimos las pilas para recabar información y salió la nota en la revista. Es posible que la gente de Kiss Fever nos haya ayudado. Esto pasó 18 años atrás, es un milagro que aún recuerde algo. (Risas)

¿Qué significado tiene Kiss en tu vida?
-Significa muchas cosas. Fue la banda con la que pasé de la niñez a la adolescencia y su música siempre está acompañada por inseparables recuerdos de aquellos días. Fue una de las mayores inspiraciones para crear cosas que recuerde. En tal sentido fue, es y seguirá siendo una invalorable compañía, como los Beatles o los Ramones o tantos creadores en distintas ramas del arte que en mi caso al menos, resultan indispensables para vivir. Fue la banda que me mostró, más que cierta marca de ropa, que verdaderamente «impossible is nothing».

Como bonus a esta entrevista, los dejo con una nota alusiva al lanzamiento de Asylum publicada por Frank en el número 8 de la recordada revista Riff Raff, que venía con una foto de Paul Stanley en portada.

Un dato de color: el precio de tapa de aquella edición de finales de 1985 era de 1,20 australes. Cuántas cosas nos pasaron en todo este tiempo, no?

* La costumbre de permanecer *

[ De hecho hay que aceptar que Kiss es como ciertos vinos: con el tiempo, se van poniendo mejores. No sólo se han dado el gusto de permanecer una docena de años en la escena musical, sino que en ese lapso han sobrevivido a los diversos cambios sufridos por el rock. Hace poquito se editó su vigésimo álbum oficial, y sobre este tema se despachan sin problemas. A leer se ha dicho.

Ya tenemos Asylum, el nuevo disco de la banda, que nos ha hecho comprobar lo mucho que Kiss trabaja para superarse y seguir permaneciendo vivo en el gusto de los fans. Salvo la tapa (a mi juicio la peor que jamás hayan sacado) el resto del material es simplemente excelente. La placa marca el debut como escritor e intérprete en el grupo de Bruce Kulick, ex violero de Meat Loaf, que se unió a Kiss tras la deserción de Mark St. John, afectado de una extraña enfermedad. Simmons y Stanley comentan que su trabajo fue «sorprendente» y «fenomenal». Yo no comparto del todo este criterio, pero hay que reconocer que calzó muy bien dentro del grupo y que su trabajo en Tears are falling es de lo mejor que escuché de Kiss en los últimos tiempos. De las diez canciones que componen la placa seis son de Stanley y cuatro de Simmons, que comenzaron a escribirlas tras la gira de Animalize. Stanley comenta al respecto: «Todo lo que recuerdo es llegar a casa, sentarme en mi sillón durante cada día del mes, y escribir para el 15 de mayo, teníamos un par de semanas de ensayo, y después comenzamos a grabar».

No hay descanso para los malditos

Así es, Stanley y Simmons buscan su inspiración mientras están de gira, puesto que el descanso en esos momentos o cuando están en sus casas es algo escaso o decididamente nulo. «No existe», concuerda Simmons. «Siempre estamos de gira o grabando. Escribir es una cosa con movimiento, te encontrás con alguien, tirás ideas de canciones. Puede que estés sentado en un cuarto de hotel, alguien diga algo y le decís: ¡Pará! ¿Qué dijiste recién? Y así tenés una frase, un feeling, un acorde, un solo y esas cosas. Es como un círculo».

A todo esto, Stanley comenta: «Llevo un maletín con una máquina de batería, como un estudio portátil, para aprovechar ideas. Cada cosa que escribo durante las giras es una parte, notas de un diario. En casa, trato de completarlo. Básicamente con este LP, me levantaba, me tiraba en el sillón cada mañana, encendía la batería electrónica, tomaba mi guitarra y empezaba a encontrar ritmos diferentes. He llegado a pasar diez o doce horas de un día tirado en mi sofá tratando de unir todo». Un moderno Frankenstein del heavy rock.

Todo tiempo nuevo es mejor

Animalize será un éxito muy difícil de batir, pero la banda confía en la potencia que emana de Asylum. De hecho, Stanley asegura que es lo mejor que produjo la banda, y que el resultado, dice, «está situado a años luz de todo, pero con muchas raíces de lo que hemos hecho. Siempre tratás de asegurarte de que cada LP es lo mejor posible, esa es tu esperanza. Asylum es un gran álbum, no sólo por la música y voces sino por las canciones, que se sitúa sobre Animalize. Tuvimos el beneficio de haber finalizado un gran tour, y una vez que hubo pasado, nos quedó un montón de energía. Vivimos unidos, tocando juntos arriba del escenario por casi seis meses, y esa química se observa en Asylum».

Simmons, por su parte, se halla en un todo de acuerdo. «Sin duda, este es nuestro disco más pesado, pero también tiene su contenido melódico», observa. «Estamos muy conscientes de lo que somos y hacemos. Fuimos a través de una fase en los primeros 80, experimentando con sintetizadores y orquestas, pero lo sacamos de nuestro sistema. Un montón de las nuevas canciones fueron hechas casi como serán en vivo. Nos dedicamos a obtener lo mejor posible ese sentimiento, esa crudeza».

Lo sigue Stanley: «No vamos al estudio con otra cosa en mente que no sea poner la canción en escena y hacerla sonar bien. Pensamos como una banda en vivo. Eso somos realmente. Si algo puede mejorar el disco, eso sería traer 10,000 fans dentro del estudio, porque así es como nos copamos y eso es lo que tratamos de capturar: la vibración, la excitación y los recuerdos».

Para concluir este tema, la opinión de Simmons: «Algunos grupos simplemente van al estudio y zapan. Pero a nosotros nos gusta escribir y ensayar primero, ir al estudio, salir y tocar en vivo. Intentamos escribir en el estudio antes, pero no nos fue tan bien. Perdés el sentimiento porque estás muy ocupado con las letras». (¿Cosas no muy profundas, o sí?)

Existo, luego pienso

Paul Stanley había expresado con respecto al anterior disco que llevaba ese título porque la banda quería que todos dejemos escapar un poco los instintos que reprimimos diariamente. Por eso había que «animalizar» nuestras vidas, no dando mayor o menor importancia al pensamiento, sino la justa y debida. ¿Cómo se explica? De la siguiente manera: «Nos despreocupamos ante ciertas dificultades», explica Paul. «Nada merece, en realidad, mucho tiempo de atención y preocupaciones cuando estamos en el estudio. Si algo jode demasiado, sacalo del paso y adelante. El sentido del humor juega una parte esencial en todo lo que hacemos. Nada es tan importante que no nos permita reírnos al respecto. Pero eso no significa que no seamos serios con lo que hacemos. Es solamente eso, enfrentémoslo, nada es así de serio. Si yo tuviera una frase colgada en la pared, diría: Nunca pienses, hacelo. Pensar demasiado no sirve. No podés crear la espontaneidad: no es una cosa consciente. Está o no está. ¡No hables al respecto, hacé algo al respecto!».

Es interesante, por otro lado, la cantidad de gente que de acuerdo con el mensaje o no, siguió a la banda en su última gira. Fans viejos y nuevos, gente de todas las edades y condiciones, que parecen irse multiplicando. El reconocimiento hace que Kiss se ponga orgulloso de sus fans. Opina Gene Simmons: «Es realmente interesante, nunca formamos esta banda con la intención de que tuviera tal o cual público. Dejamos caer las cartas. No dijimos: Queremos tal o cual clase de público. La gente nos quiere por sus propias razones. Al comienzo, atraíamos a los así llamados locos. Es decir, gente que se volvía salvaje porque nosotros les dábamos un show mientras que todos los demás iban al escenario con jeans descoloridos. Luego nos volvimos grandes, y tocamos en estadios. Ahí fue cuando los más jóvenes nos descubrieron. Entonces fue que decidimos cambiar para poner sangre nueva en la banda, manteniendo la frescura. Nuevamente, la audiencia cambió de manera radical».

El futuro es Asylum

Kiss se está preparando para su nuevo tour, que se presume será grandioso. Paul Stanley está muy esperanzado al respecto. Impulsado por el entusiasmo, nos comenta: «¡Este tour será la última instalación de una tradición en marcha, de devorar y correr! Estamos planeando nuestras luces y escenario, y puedo asegurar que no decepcionará a ninguno. Nos aseguramos de que todos pasen un buen momento, y duraremos cuanto sea necesario para estar donde debemos estar. Es como que vemos a ciertos amigos una vez por año solamente y queremos causar una buena impresión. Después de todo, si tan solo podemos pasar una noche con vos, queremos que nos recuerdes… ¡Aunque estés cansado por la mañana! Esto es lo que somos: nadie lo hace mejor. No intentamos copiar lo que está de moda. Eso solamente acabaría con el sentimiento. Tratamos de permanecer honestos con nosotros y con los fans. Desde hace un largo tiempo la gente paró de decir: Kiss está en esto por el dinero, porque saben que nos hubiéramos detenido hace años. Al hacer algo a lo que no estamos obligados, queremos hacer saber que nos gusta. Puede sonar como un cliché, pero es la verdad. No hay nada mejor que atender a los fans que nos vienen a ver a la puerta del estudio, y dejamos en claro que los apreciamos firmando autógrafos, tomando fotos o charlando con ellos. La verdad es que sin nuestros fans, no estaríamos en el lugar que estamos». ]

~ por Mike en diciembre 26, 2009.

5 comentarios to “Tócala de nuevo, Frank”

  1. INTERESANTE NOTA FELICITACIONES ERA UN SEGUIDOR DE LA REVISTA MADHOUSE ERA BASTANTE INTERESANTE CADA NUMERO….AL DIA DE HOY SOLO ME QUEDAN LOS NUMEROS ESPECIALES DEDICADOS A KISS MUY BUENOS POR CIERTO….
    Y SU PENSAMIENTO DEL KISS ACTUAL ES MUY SIMILAR AL DE OTROS FANS DE SU GENRACION
    NUEVAMENTE FELICITACIONES POR LA NOTA

  2. Muy buena nota, rescato que Frank haya sido coherente con su pensamiento actual de Kiss y no los haya ido a ver, lo que es bastante respetable, pues demuestra que en realidad es su pensamiento y no una pose.
    Todavía tengo guardadas las Madhouse en casa de mi vieja, si vuelve, ahí estaré comprándola. Sé que debe ser muy difícil poder hacer una revista en estos días así que suerte Frank!

  3. Bueno, qué otra cosa decir que no sea “muchas gracias”. En primer lugar a Mike por la nota y por toda la buena onda y el talento que habitualmente demuestra; en segundo a Mars por los recuerdos de Kissmania (una muy linda época) y en tercero, a Diego y José por sus comentarios y palabras de aliento. Otra vez, les agradezco a todos y les deseo lo mejor de lo mejor de lo mejor para 2010!

  4. hola!!
    me encanto la nota de Frank…yo tambien forme parte de ese club de kiss, nos reuniamos en la casa de Frank, en la calle estad de israel, todos los sabados…era muy copado.
    Con Mars Cofan, no solo nos unia Kiss, somos compañeros de la escuela primaria y este año que estuve de paso por argentina nos reunimos de nuevo.
    Tenemos miles de anecdotas de ese grupo de adolescentes que nos juntabamos a hablar de lo que mas nos gustab, o sea KISS!!!
    muy buena la nota, un abrazo desde Israel.
    Alfonso Maury.

  5. Un lujo la entrevista a Frank Blumetti, un tipo que ya forma parte de la historia del periodismo de rock en esta parte del planeta.

    Ya perdi la cuenta de la cantidad de ocasiones en que leí sus notas, ya sea en la Madhouse, como en la Riff Raff, aunque yo era seguidor de la revista Metal de la que tengo todos los números de los primeros años (sí, tengo el Nº 1)

    La entrevista de la Riff Raff sobre Asylum la recuerdo a la perfección porque aún conservo ese número. En esos años me devoraba todo lo relacionado con Kiss y la banda tenía bastante rotación en esta revista.

    Muy bien Mike. Cada vez más interesante tu blog.

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