El arte de la guerra

El próximo 10 de enero se edita en los Estados Unidos un audiobook de El arte de la guerra, el compendio de estrategia militar inspirado en las enseñanzas de Sun Tzu.

La noticia podría pasar completamente desapercibida, salvo por un pequeño detalle: el lanzamiento cuenta con un prólogo escrito y leído por Gene Simmons.

Si bien se trata de uno de los más bizarros emprendimientos surgidos de la inagotable agenda de trabajo del bajista de Kiss, resulta imposible discutir la lógica que sustenta semejante elección.

El arte de la guerra es recomendado frecuentemente como material de ayuda para resolver los diversos avatares que agitan las aguas de las grandes corporaciones económicas, como Kiss.

En calidad de adelanto, me gustaría compartir algunos fragmentos seleccionados del pequeño libro, que de alguna manera describen el pensamiento de Simmons.

Cualquier similitud con la realidad, no es pura coincidencia.

[ La guerra es un asunto de importancia vital para el Estado; un asunto de vida o muerte, el camino hacia la supervivencia o la destrucción. Por lo tanto, es imperativo estudiarla profundamente.

Ahora, si las estimaciones realizadas antes de la batalla indican victoria, es porque los cálculos cuidadosamente realizados muestran que tus condiciones son más favorables que las condiciones del enemigo; si indican derrota, es porque muestran que las condiciones favorables para la batalla son menores. Con una evaluación cuidadosa, uno puede vencer; sin ella, no puede. Muchas menos oportunidades de victoria tendrá aquel que no realiza cálculos en absoluto.

Mediante todo esto, uno puede adivinar el resultado final de la batalla.

Cuando tus armas están melladas y el ardor decae, tu fuerza exhausta y el tesoro gastado, los jefes de los estados vecinos tomarán ventaja de la crisis para actuar. En ese caso, ningún hombre, por sabio que sea, será capaz de evitar las desastrosas consecuencias que de ello resulten. Por todo ello, mientras que hemos oido mucho acerca de despilfarros estúpidos en tiempo de guerra, no hemos visto aún una operación inteligente que fuese prolongada. Nunca ha existido una guerra larga que haya beneficiado al país.

De todo esto se deduce que aquellos incapaces de comprender los peligros inherentes al empleo de tropas, son igualmente incapaces de comprender cómo emplearlas ventajosamente.

Por ello, un general inteligente hace que sus tropas se aprovisionen del enemigo, pues una medida de provisiones enemigas es equivalente a veinte de las propias, y una medida de la comida del enemigo equivale a veinte de las propias.

De cara a incrementar el coraje de los soldados al atacar al enemigo, ha de encolerizarles. De cara a capturar más botín del enemigo, ha de recompensarlos.

Por todo esto, y dado que lo único valioso en la guerra es la victoria, no prolonguéis las operaciones. Y el general que comprende cómo emplear las tropas, es el árbitro del destino de la nación.

Así pues, los verdaderamente hábiles en la guerra someten al ejército enemigo sin batallar. Capturan las ciudades enemigas sin asaltarlas, y se apoderan del estado enemigo sin campañas prolongadas. Su meta es tomar intacto todo cuanto hay bajo el cielo, mediante consideraciones estratégicas. Como resultado, sus tropas no se desgastarán, y las ganancias serán completas. Este es el arte de la estrategia ofensiva.

Por tanto os digo: Conoce a tu enemigo y conócete a ti mismo; en cien batallas, nunca saldrás derrotado. Si eres ignorante de tu enemigo pero te conoces a ti mismo, tus oportunidades de ganar o perder son las mismas. Si eres ignorante de tu enemigo y de ti mismo, puedes estar seguro de ser derrotado en cada batalla.

En los tiempos antiguos, aquellos que eran llamados «hábiles en la guerra» conquistaban a enemigos fácilmente conquistables. Y las victorias conseguidas por uno de esos «maestros de la guerra» no significaban ni reputación de sabiduría ni coraje meritorio, pues salían victoriosos sin riesgos. Sin riesgos, ciertamente se consigue la victoria: se puede conquistar a un enemigo ya derrotado, sin necesidad de planear el combate.

Por lo tanto, el comandante hábil toma una posición en la que no puede ser derrotado, y no pierde la oportunidad de vencer a su enemigo. Un ejército victorioso siempre busca batalla después de que sus planes le indiquen que la victoria es posible, mientras que un ejército destinado a la derrota lucha con la esperanza de vencer, pero sin ningún plan. Los que son expertos en la guerra cultivan sus políticas y se adhieren estrictamente a las reglas trazadas. De este modo, tienen en su poder el control de los acontecimientos.

Generalmente, mandar un gran ejército es lo mismo que mandar a unos pocos hombres. Es una cuestión de organización. Y dirigir un gran ejército es lo mismo que dirigir a unos pocos hombres. Es una cuestión de formación y señales.

En medio del tumulto, la batalla parece caótica, pero no debe existir desorden en las propias tropas. El campo de batalla puede parecer confusión y caos, pero el bando propio debe permanecer ordenado. Así será a prueba de derrotas. La confusión aparente es el resultado de una buena ordenación; la cobardía aparente, del coraje; la debilidad aparente, de la fuerza. Orden y desorden dependen de la organización y la dirección; coraje y cobardía, de las circunstancias; fuerza y debilidad, de las disposiciones tácticas.

Un comandante experto obtiene la victoria de la situación, y no la exige de sus subordinados. Selecciona los hombres adecuados y explota la situación. El que es capaz de usar la situación, usa a sus hombres en la lucha como rodillos o como bloques de piedra: la naturaleza de un rodillo es tal que en suelo llano permanece estático; en pendiente, se mueve. Un bloque cuadrado de piedra detiene cualquier cosa; si es redondo, arrolla.

Así pues, la energía de las tropas hábilmente dirigidas en la batalla puede compararse al impulso de una rueda de molino que se deja rodar desde lo alto de una pendiente de mil metros de altura.

Si soy capaz de determinar las disposiciones del enemigo mientras que, al mismo tiempo, oculto las mías, entonces puedo concentrar mis fuerzas, y las suyas han de dividirse. Y si yo me concentro mientras él se divide, puedo usar toda mi fuerza para atacar una fracción de la suya. Por tanto, seré superior numéricamente. Si soy capaz de usar a muchos para golpear a unos pocos en un punto seleccionado, aquellos caerán sin remisión.

La guerra se basa en el engaño. Muevete cuando sea ventajoso y crea cambios en la situación dispersando y concentrando tus fuerzas. Cuando entras en campaña, sé rápido como el viento; haciendo marchas normales, majestuoso como el bosque; en las incursiones y saqueos, feroz como el fuego; cuando te detienes, firme como las montañas. Si te escondes, sé tan insondable como las cosas más allá de las nubes; en movimiento, cae como el rayo. Para saquear una región, dispersa tus fuerzas. Cuando conquistas un territorio, defiende los puntos estratégicos.

Sopesa la situación antes de efectuar movimiento alguno. Aquel que domina el artificio de la diversión saldrá victorioso. Así es el arte de maniobrar. ]

~ por Mike en noviembre 24, 2009.

6 comentarios to “El arte de la guerra”

  1. No leí el Arte de la Guerra, pero sí vi hace poco un documental en History sobre este tema que me aportó mucho.

    Creo que es fascinante este libro, no sólo porque te enseña a moverte en un escenario bélico, sino también en los negocios, y hasta en la vida y las relaciones con otros seres humanos.

    Voy a leer este libro.

    Por otra parte, lamento que el amigo José tenga una visión tan naif de la realidad: hace mucho, mucho tiempo, que Kiss dejó de ser una banda de rock.

    No José, no está mal hacer plata genuinamente, como consecuencia de una carrera artística. Lo que está mal es que tu objetivo de hacer dinero a cualquier precio sea más importante que todo lo demás…

  2. No entiendo, si Kiss dejó de ser una banda de rock, que tocan en vivo???. Eso quiere decir que sólo los artistas que no tienen plata pueden hacer arte?. Para mí Kiss es una banda de rock, por qué?: porque escucho Sonic Boom y escucho una banda de rock; porque el 5 de abril vi a una banda de rock, con cuatro MÚSICOS sobre el escenario que realmente, me volaron la cabeza…
    Tal vez mi pensamiento según el inconsistente sea naif, pero yo veo a Kiss y sigo viendo una banda rock…
    Lo que a muchos les molesta que Gene diga “me gusta la plata”, prefiero alguien que esté interesado en la plata pero a través del arte y no como dice una canción: “un político corrupto que me mienta por televisión”…
    Kiss hace música y hoy es una banda independiente, nunca tuvo en su carrera un sello discográfico que lo apoye como es debido, debió luchar contra todo y contra todos, y esto es una muestra más que es una banda de rock, cuando la gente después de todo lo que Kiss nos dió todavía se dan el lujo de criticarlos…

  3. 1) Para Gustavo:

    Naíf, del latin naïf = ingenuo. Ya podés usar el término ahora que sabés su significado.

    Mis comentarios no tienen aires de superioridad. Sí quizás vos te sientas inferior, entonces te molestan… es una posibilidad, aunque espero equivocarme.

    Es largo el debate sobre por qué Kiss no es una banda honesta, y no tengo ni tiempo, ni energías para llevarlo a cabo; y tampoco tengo interés en convencerte ya que no posee ningún sentido práctico en este momento.

    Si crees que Kiss es un grupo honesto y Gene Simmons es tu héroe, avanti. Sé feliz mi amigo.

    2) José

    Gracias por tus comentarios con altura y respeto. Ya imaginarás que no estoy de acuerdo con vos, aunque sí comparto algo: Kiss me dio mucho, hace mucho que no me da nada, pero me dio mucho, muchísimo.

    Como le comentaba al amigo Gustavo, creo que no tiene sentido tratar de convencerte de nada. Si querés, un día nos juntamos a tomar una cerveza y me despacho largo y tendido sobre Kiss y Gene Simmons.

    Sólo un ejemplo: Sabés que hizo Led Zeppelin cuando se murió John Bonham, su baterísta?…

    Se separó

    Sabés que hizo Kiss cuando Eric Carr agonizaba por el cáncer?…

    Buscaba un reemplazante

    Nada más mis amigos.

    Saludos a todos

  4. Palabras de Eric Carr: “Gene es un ejemplo como trabajador, es el un tipo con una personalidad admirable… me preguntaron una vez si fuera alguien quien me gustaría ser, yo respondí sin duda Gene Simmons”…
    Eric sabía que lo estaban reemplazando, yo no creo que él hubiese querido la separación de la banda, tampoco conozco la historia de Led Zeppelin en profundidad para saber el momento que vivían como para separarse.
    Kiss se comporta económicamente igual que todas las bandas de su nivel, lo que no me parece en lo más mínimo mal, sólo quisiera saber a quién ha estafado Kiss para que la consideres una banda que no es honesta, espero que no me digas a Ace y Peter…
    Tal vez a U2 la consideres una obra de caridad porque Bono siempre está haciendo beneficiencia…

  5. No José: no idolatro a U2. Pienso que lo de Bono es pura pose.

    Imagino lo dificil que debe ser trabajar con Ace y Peter, pero igual los dos fueron muy maltratados por Gene y Paul.

    Gene no para de atacarlos, y de faltarles el respeto. Y hasta tiene el desagradable tupé de declarar que la banda “nunca sonó mejor que ahora”.

    A mi, como fan desde los 9 años, una opinión como esa me falta el respeto.

    Acabo de leer nuevamente en otro blog “kissero” (una palabra que me remite de inmediato a “pizzero”) que Gene ya confirmó que la banda sigue una vez que él y Paul se retiren.

    A vos te parece una actitud honesta la que acabo de describir?

    Ni los New Kids on the Block harían algo así. Es lisa y llanamente “cagarse en todo y en todos” (incluidos nosotros, los boludos que nos trajimos Sonic Boom de Miami)

  6. Gustavo

    No creo –ni quiero– que te sientas inferior, pero es lo que das a entender con tu virulencia constante hacia mi persona.

    Yo no te conozco ni te hice nada. Simplemente saliste con los botines de punta a defender lo indefendible.

    Tenés que aceptar el disenso. Algunos fans de Kiss (la palabra Kissero me resulta aberrante y no la uso) tenemos una actitud crítica hacia la banda y si algo tiene de bueno este blog es que podemos expresarla.

    De todas maneras sí te concedo algo: quizás sea hora de que “deje ir a Kiss”. Es como esas novias que te dejan y uno se queda enganchado con la relación. Llega un momento en que tenés que dejarla ir.

    Siento que con Kiss me pasa lo mismo. Si ya nada de lo que hacen me gusta, creo que debería cortar ese cordón umbilical.

    Pero va a ser muy difícil, porque amo a esos cabrones.

    Saludos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: