El circo del rock

El periodista Gustavo Olmedo editó recientemente un libro que recopila sus aventuras dentro del siempre interesante negocio de la música.

La portada de El circo del rock presenta un concepto exageradamente simple en el que homenaje y parodia cruzan sus caminos de manera intencionada.

Personalmente, no me gusta el estilo de Gustavo pero lo respeto por sus años como redactor en la fundamental Revista Madhouse.

A veinte años de su aparición, la Madhouse sigue tan vigente como el primer día.

El propio Olmedo se encargó de describir en pocas palabras el contenido de su libro a través de un blog incrustado en la página de la Rock and Pop.

[ El circo del rock o cómo viajé por el mundo y entrevisté a Ozzy Osbourne, Paul Stanley, Gene Simmons, Eminem, Mike Patton, Mick Jagger, Ian Gillan y Carlos Santana.

Todos soñamos con escribir un libro alguna vez. La primera opción, siempre la más fácil, es publicar una selección con las mejores entrevistas.

Como me considero un gran consumidor de biografías y publicaciones rockeras, se me ocurrió una idea mejor. Inspirado seguramente por Neil Peart, baterista de Rush, quien ha publicado unos cuantos libros de viajes, a veces en moto, a veces en auto y también en bicicleta, decidí redactar mi propia experiencia en la ruta.

He tenido la suerte de viajar bastante durante los últimos diez o doce años.

Pude presenciar conciertos increíbles y entrevistar a varias de las mayores y menores estrellas del rock. El Circo del Rock va a ser mi primer libro, un compendio de esos viajes, esos conciertos, esas entrevistas. ]

Uno de los anticipos publicados en el blog rescata una entrevista realizada con los integrantes de Kiss durante la supuesta gira despedida de comienzos de siglo.

[ Yo todavía me emociono cada vez que rememoro el momento en el que me dijeron «Esperá acá, ya viene Paul».

¿Sabés dónde quedaba «acá»? No me lo vas a creer, pero «acá» era el guardarropas. No cualquier guardarropas, el de Kiss. El de Kiss con maquillaje, en la gira despedida.

¿Qué había en ese guardarropas? Sí, kissero del alma, pude tocar con mis propias manos los trajes de Paul, Peter, Ace y Gene mientras se secaban, colgados frente a un ventilador, del barandazo del concierto anterior!

En eso estaba, probándome las botas cabeza de dragón de Gene mientras sacaba la lengua frente al espejo cuando Paul entró sin avisar. «Se golpea, no?», pensé.

Me puse nervioso y como en una escena del Superagente 86 en la que Max tira todo al carajo me tropecé con las calzas de Peter y, en efecto dominó, desparramé el traje espacial de Ace, la malla «pelo en pecho» de Stanley, el conchero de Simmons y terminé de cabeza entre los zapatos de plataforma con los que alguna vez pisaron pollitos.

Sin inmutarse, el Chico Estrella pegó media vuelta y casi se me escapa, antes de empezar la nota. ]

El libro también le dedica un lugar al encuentro del periodista con el inefable Ozzy Osbourne en la ciudad de New Jersey.

[ Nunca tuve un ataque de pánico, pero estuve cerca. Salí, después de la medianoche, y estaba completamente solo.

Venía de entrevistar a Ozzy Osbourne y no sabía cómo iba a volver al hotel que estaba en Pensilvania y yo, en Nueva Jersey. En Estados Unidos no tengo miedo.

Es como una sensación primermundista. En Argentina ni salgo a pasear al perro para no tentar a la inseguridad. Y eso que vivo en un barrio cerrado.

Quise despejar la mente, concentrarme en algo lindo, y recordé cómo Ozzy me saludaba sacudiendo la mano libre mientras meaba con la puerta abierta en el baño del camarín en el que habíamos estado charlando minutos antes.

Unos cuantos perritos de la familia, esos que se hicieron famosos en The Osbournes, le saltaban entre las piernas (más de uno salió salpicado). De fondo se escuchaban los gritos de Sharon, esposa, manager y salvadora de Ozzy.

¿A quién estaría maltratando? Conmigo fue muy educada. Todavía no era una celebridad pero ya se notaba que los tenía a todos cagando. No me acuerdo si le di la mano o… No, no, acostumbrado, intenté besarla en la mejilla.

Fue un acto reflejo, pero me pareció que ella lo tomó como un atrevimiento de mi parte. Se hizo un silencio incómodo pero nada más. Por suerte Ozzy empezó a temblar y Sharon tuvo que olvidarse de mi mí y el beso atrevido para darle la medicación a él.

Los que conocieron a Ozzy por The Osbournes creen que tiene Parkinson, para sus verdaderos fans es un desequilibrio ocasionado por la bestial cantidad de drogas consumidas, pero él asegura que es un problema en el sistema nervioso, hereditario. Como siempre, la culpa la tienen los padres. ]

~ por Mike en octubre 22, 2009.

2 comentarios to “El circo del rock”

  1. Debe ser interesante el libro. No me cae demasiado bien Olmedo, me resulta un tipo muy reaccionario, pero él estuvo de primera mano en estos eventos. Además, es kissero desde siempre.

  2. nunca vi un tipo que critique rock y siempre cambia de opinion o puntos de vista!!freddie mercury dijo sobre eelos: “son una mierda! y creo que tiene razon…

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