Aquellos 4 discos solistas

Un día como hoy hace 31 años se editaban los famosos discos solistas de Kiss bautizados con los nombres de sus integrantes originales.

En 1978, Kiss era la banda más grande del mundo pero las diferencias existentes entre algunos miembros del grupo ponían en peligro la estabilidad del negocio.

Básicamente, se trató de una arriesgada movida comercial que intentaba resolver esas diferencias y terminó siendo un hito dentro de la carrera de la banda.

Los cuatro discos consiguieron vender un millón de copias cada uno y alargaron la vida de la formación original de la banda por un par de años más.

De alguna manera, representan el cierre de la etapa más gloriosa de la historia de la banda y marcan el comienzo de un largo camino poblado de reemplazos y músicos de sesión.

En su libro titulado And party every day: The inside story of Casablanca Records, Larry Harris recuerda los eventos que rodearon al inusitado lanzamiento.

Por aquellos años, Harris era el vicepresidente de Casablanca y a pesar de la bonanza económica que venía experimentando la empresa, los números no terminaban de cerrar.

«Desde el primer día, yo sabía que los cuatro discos solistas iban a hacer mierda a la compañía. Porque yo era el encargado de realizar las proyecciones de ventas».

«No queríamos editarlos pero no tuvimos opción. Howard Marks y Bill Aucoin nos dijeron que la banda se iba a separar y que la única manera de manternerlos juntos era sacando esos discos».

«Nosotros calculamos que grabar cada disco nos iba a costar medio millón de dólares. Y el contrato incluía otro medio millón para invertir en publicidad».

«Para cuando terminamos, habíamos gastado casi dos millones de dólares por disco y el único lanzamiento existoso fue el de Ace. Los cuatro discos solistas nos destrozaron».

Mis primeros recuerdos relacionados con la música se remontan a aquellos años, cuando en la Argentina se había editado una recopilación de los cuatro solistas titulada Kiss: Paul, Peter, Ace y Gene.

Mi disco favorito es el de Paul Stanley porque incluye una colección de canciones sensacionales que podrían haber integrado cualquier disco de Kiss.

El trabajo de Bob Kulick es brillante y demuestra cómo el calvo guitarrista potencia su talento cuando se relaciona con Paul Stanley.

En segundo lugar, destaco el disco de Ace Frehley que consiguió un sonido contundente con el sello inconfundible de Eddie Kramer.

Hasta el día de hoy sigue siendo la mejor producción solista de Ace que por otra parte marcó el comienzo de su sociedad con el gran Anton Fig en batería.

Gene Simmons lanzó un material que dividió a los fans porque mostró un costado desconocido del bajista que a pesar de todo se luce en el aspecto vocal.

El disco cuenta con el aporte de Rick Nielsen y Joe Perry pero termina siendo un souvenir de Studio 54 debido a la participación de Cher y Katey Sagal, futura protagonista de Married with children.

Peter Criss se dio el gusto de grabar una serie de canciones que tenía en carpeta desde comienzos de la década del setenta con su banda Lips.

El baterista acabó dibujando una postal de la época en la que despliega su talento como cantante en un registro que remite al fenomenal Bob Seger.

Los temas que me transportan en el tiempo son Radioactive y New York Groove porque en ese momento los escuchaba constantemente.

Más allá de la memoria emotiva, mis canciones favoritas de cada uno de los discos son Tonight you belong to me, Rip it out, Mr. Make Believe y Hooked on rock and roll.

~ por Mike en septiembre 18, 2009.

 
A %d blogueros les gusta esto: