Nueva colección de Complot

Aunque no estoy particularmente interesado en el negocio de la indumentaria, hace un tiempo vengo observando una tendencia evidente en los ciclos de la moda femenina.

En el último lustro, algunas de las marcas más importantes de la industria vienen engordando sus ingresos con diseños inspirados en lo que habitualmente llamamos Rock.

Este fenómeno demuestra cabalmente la lucha entre un movimiento musical en franca decadencia contra un sistema de consumo cada vez más poderoso.

Más tarde o más temprano, las vanguardias surgidas de las entrañas del rock terminan sucumbiendo ante los ominosos dictados del mercado.

La marca Complot lanzó recientemente su colección Autumn Winter 2009 inspirada en bandas clásicas del rock como Kiss o Led Zeppelin.

Los dos párrafos que vienen a continuación aparecen en el sitio de la marca y expresan la supuesta ideología de sus creadores. Son palabras tan carentes de contenido como las vendedoras que atienden los locales de la empresa.

Los cambios culturales que se producen en la sociedad se ven reflejados en nuestros diseños, locales y filosofía. Las nuevas tecnologías, los espacios urbanos, los deportes alternativos y hasta las últimas corrientes musicales y artísticas son fuentes de inspiración.

Complot es sinónimo de actualidad, funcionalidad y por sobre todo, calidad, ofreciendo colecciones con variados conceptos, desde básicos y clásicos actualizados hasta prendas que reflejan las últimas tendencias internacionales.

Complot

Con el objetivo de arrojar algo de luz sobre este lanzamiento, los dejo con un artículo publicado en el suplemento Moda y Belleza del diario La Nación el pasado 9 de abril.

* Para rebeldes *

[ Con percheros repletos de colores y estampas, Complot lanzó su temporada otoño invierno 09. En su local de Palermo, entre cupcakes y té de vainilla, presentó su última colección: mezcla de décadas rockeras, con mucho de groupie de los años 70, glam de los 80 y grunge de los 90.

Propone conjuntos con estilo elegante trash, mezclando prendas de vestir con otras más informales: vestidos con borcegos, faldas de tiro alto en satén con camperas cortas de cuero, pantalones sastreros anchos combinados con remeras estampadas con bandas de rock.

Mantiene su actitud de rebeldía adolescente, superponiendo texturas, colores y estilos. Y se atiene a la consigna de la temporada: el talle a la cintura, el escocés y el negro.

Incorpora una amplia línea de suéteres: sacos tejidos con diseños geométricos, animal print y jacquard, cardigans con guardas, y sacos cortos con un guiño infantil y casero con botones que parecen haber sido encontrados en un viejo consturero.

Una colección retro en fucsia, violeta, azul, verde, naranja, gris y colorado, para salir de gira o vestir como una fanática de las bandas de culto. ]

Cuando hablamos de Kiss me considero un purista, pero no me molesta que cualquier jovencita que disponga de setenta pesos pueda lucir el glorioso logo de la banda en su pecho inmaculado.

Sólo me resulta interesante contemplar un fenómeno que socava los cimientos de un estilo de vida que adoptamos como propio en nuestra adolescencia.

El rock está conectado a un respirador artificial desde hace años pero nos gusta pretender que sigue tan vivo como el primer día.

La única solución para este problema terminal es tomarse el asunto con la mayor ironía posible. Mi recomendación en este sentido consiste en escuchar repetidamente los discos de Frank Zappa. Nunca falla.

~ por Mike en mayo 18, 2009.

Una respuesta to “Nueva colección de Complot”

  1. Opinando sobre Complot y su línea de ropa. Coincido con tu visión, pero esto no es nuevo. El consumismo siempre se terminó deglutiendo a los géneros musicales.

    El mejor ejemplo es el punk: en 1976 eran el anticristo para la sociedad pacata inglesa y dos años después, el new wave se ocupó de descafeinar todo eso, sacarle el costado peligroso, para convertirlo en un producto consumible para las masas.

    Igual con el primer rock americano. Jerry Lee Lewis era un salvaje que se casó con su prima de 13 años, pero dos años después ya estaba Pat Boone para demostrar que el rock sí podía ser para chicos blancos y buenos. Siempre es lo mismo.

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