Eric Carr

Un día como hoy, hace diecisiete años, se producía el fallecimiento de Eric Carr. Durante los once años que permaneció en Kiss, el baterista proyectó una imagen de sencillez que funcionó como el contrapeso ideal para las excentricidades de los otros miembros de la banda.

En 1980, Eric Carr ingresó a Kiss en reemplazo de Peter Criss con el objetivo de honrar los compromisos asumidos tras la edición de Unmasked e inmediatamente se ganó el respeto de los fans del grupo.

Paul Stanley recuerda cómo fue el primer encuentro con el baterista. “Nos topamos con un tipo que se ganaba la vida limpiando estufas y lo primero que nos dijo fue Encantado de conocerlos, vamos a tocar. Empezamos a tocar y sonaba como un trueno aun cuando era el más bajito de los cuatro. Creo que lo que nos terminó de convencer fue cuando nos pidió un autógrafo al terminar la audición”.

Su trabajo en Creatures of the night es sencillamente monumental y le valió el reconocimiento internacional como uno de los mejores bateristas de su generación.

Eric fue una pieza fundamental en el andamiaje de Kiss durante los años ochenta. La banda, en tanto, se había establecido como un referente ineludible para la movida glamorosa de aquellas épocas con discos como Lick it up y Animalize.

Durante los shows en vivo, el baterista nacido en 1950 deslumbraba con su técnica y sorprendía con versiones arrolladoras de Young and wasted y Black Diamond.

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Hasta se dio el gusto de grabar una remake de Beth en una movida extremadamente audaz que fue recibida de manera positiva por todo el mundo salvo Peter Criss, claro.

Kiss se despedía de la década del ochenta con Crazy nights y Hot in the shade, dos discos que obtuvieron un impacto comercial moderado.

A esa altura, resultaba imposible imaginar a la banda sin la presencia del baterista que había logrado incluir su tema Little Caesar en Hot in the shade.

En medio de su lucha por seguir viviendo, Eric se las arregló para participar del clip de God gave rock and roll to you II que terminó siendo su última aparición pública junto a Gene Simmons, Paul Stanley y Bruce Kulick.

El retrato que ilustra este artículo es un boceto realizado a comienzos de los años ochenta cuando desde el management de Kiss se especulaba sobre un probable disco solista de Eric que se encargaría de completar la saga iniciada por los cuatro miembros originales en 1978. Por supuesto, el disparatado proyecto nunca llegó a concretarse.

Si bien por mi parte prefiero el estilo despreocupado de Peter Criss y la técnica sublime de Eric Singer, recuerdo los años de Eric Carr con mucho afecto.

El pequeño gigante de Brooklyn había llegado a Kiss para quedarse pero la muerte lo arrancó de la vida cuando apenas había superado los cuarenta años.

Una cita atribuida al poeta español Pedro Calderón de la Barca me proporciona el cierre preciso para este pequeño homenaje: La muerte siempre es temprana y no perdona a ninguno.

~ por Mike en noviembre 24, 2008.

3 comentarios to “Eric Carr”

  1. Tremendo batero. A pesar que amo a Peter, creo que Eric era mejor, más contundente para lo que necesitaba Kiss en los ochentas. Su trabajo en Creatures me marcó para siempre. Gracias por este recuerdo.

  2. El mejor baterista de la historia. Respeto a Eric Singer y a Peter Criss pero la técnica de Eric Carr es y será la mejor. R.I.P.

  3. Coincido con todos: el mejor batero que pasó por Kiss. Este año tuvimos en Perú a la banda y aunque Singer estuvo fabuloso hubiera querido ver y escuchar a Carr. Pero los genios se van sin avisar y cuando menos lo piensas ya no están con nosotros. Hasta siempre, genio.

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