Rock en vivo

El último trimestre del año viene plagado de shows internacionales. La oferta es muy variada por lo que tendremos que ajustar nuestras decisiones a fin de evitar chascos.

Sin embargo, el fin de semana pasado lo consagré a ver bandas locales, que tienen que luchar en inferioridad de condiciones ante la monstruosa maquinaria publicitaria de los grandes eventos corporativos.

El sábado tuve el placer de asistir al show de She-Ra en el Salón Pueyrredón. El grupo, uno de los más excitantes del circuito porteño, volvió a tocar en Buenos Aires luego de seis meses y ofreció una performance para el recuerdo.

La explosiva propuesta de She-Ra rescata el sonido crudo de Hanoi Rocks con una impronta contemporánea asociada con bandas como Hardcore Superstar.

Son cinco forajidos que combinan la estética sleaze de los años ochenta con la actitud callejera del punk rock de una manera extraordinaria.

Fue una actuación desbordante de adrenalina, en la que se destacó la versión de Maldita ley, uno de los temas incluidos en el EP debut de la banda editado en 2006. Entre las canciones nuevas, sobresalió la vigorosa interpretación de A más no poder.

«Por ser el primer show de esta etapa, quedamos muy contentos. Estuvo bueno poder mirar las caras de las personas y ver que la mayoría estaba sonriendo», señaló Eugene.

El bajista me comentó que están en pleno proceso de composición, con vistas a una futura grabación que tal vez tenga lugar a comienzos del año próximo.

Pero por ahora, la idea de She-Ra es continuar con las presentaciones en vivo. «Hay un par de fechas a confirmar que tienen que explotar. Tenemos ganas de darle duro hasta enero, tocando seguido», afirmó entusiasmado.

El domingo vencí a los fantasmas de la indolencia y me acerqué hasta Baríntimo, un reducto ubicado en pleno corazón de Belgrano, para una fecha que prometía.

Tras una espera que se extendió considerablemente, Fly subió al escenario. El trío liderado por Daniel Key brindó un set poderoso, que sirvió para presentar en sociedad al nuevo baterista de la banda.

Guillermo, el hermano menor de Key, se hizo cargo de los parches en reemplazo de Lionel López (ahora dedicado full time a Kiss my Ass) y con tan sólo diecisiete años, ofreció una actuación más que convincente.

Mención especial para el bajista Octavio Manzur, quien a pesar de los reiterados problemas técnicos que tuvo que soportar, se despachó con una actuación sobresaliente.

Todavía me resulta algo extraño ver a Leonardo Moon tocando la guitarra en lugar del bajo. Seguramente, tantos años de seguir a Kefren por diferentes escenarios capitalinos deben haber dejado su huella en mi memoria afectiva.

Sin embargo, el otrora bajista de Kefren se destaca en la ejecución de su Les Paul y junto a Clau García forma el tándem en el que se apoya el sonido contundente de Jakk Daniels. Moon llevó adelante el set a pesar de una persistente tos que le impidió desarrollarse en plenitud.

En los días previos se había anunciado que The Killer Trip iba a cerrar la noche con una formación distinta, especialmente preparada para la ocasión.

La dupla rítmica de la banda, integrada por Dukke en batería y Hernán Cotelo en bajo, unió fuerzas con Key y Moon en una movida que se transformó en una virtual reunión de la formación más recordada de Kefren.

Abrieron con una interpretación arrolladora de Detroit Rock City que preparó el camino para lo que se venía. Parasite, uno de los grandes clásicos de Kiss, inundó de nostalgia el lugar y dio paso a los temas de Kefren que todos estaban esperando.

Las versiones de En el bar, Orgullo de mujer, Placer dulce, Cama redonda y Todo para mí sonaron apabullantes. Key y Moon se dividieron las partes vocales apuntalados por la precisión de Dukke y la contundencia de Cotelo, un kissero consumado que lució una remera con el rostro de Gene Simmons.

Llegando al final de la presentación, Unholy me hizo acordar de los legendarios shows de Kiss en Obras y Lick it up funcionó como el cierre perfecto para una noche de fiesta.

Los covers recorrieron acertadamente las diferentes etapas de Kiss y fueron ejecutados con maestría por cuatro músicos talentosos que aman a la banda.

Key estaba exultante. Expresó que «estuvo muy bueno y lo disfruté mucho. Nos pusimos a ensayar con Moon y Dukke y pareció que el tiempo no hubiera pasado. Fue una experiencia terrible». Fue un show muy emotivo para todos. Esperemos que se repita.

~ por Mike en octubre 9, 2008.

2 comentarios to “Rock en vivo”

  1. Gracias por el comentario y la buena onda. Saludos de todo Jakk Daniels.

  2. Hola, mi nombre es Daniel y fui uno de los privilegiados en ver nuevamente a Kefren (mejor dicho, un 75 por ciento de Kefren). Creo que a todos nos invadió la nostalgia, incluidos los músicos. Hicieron temas muy buenos de Kiss y Kefren. Ojalá pronto vuelvan a tocar y cada vez con más frecuencia. Abrazo para todos.

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