Los padres del glam rock

Una de las bandas que más impacto tuvo en los primeros años de la carrera de Kiss fue New York Dolls. El glam rock dominaba la escena underground y los cuatro jóvenes que buscaban un lugar en el mundo se metieron de lleno en el estilo callejero y andrógino que imponía tendencia.

Peter Criss era amigo de Jerry Nolan, el baterista de New York Dolls fallecido en 1992, y las dos bandas compartieron más de una fecha por esos tiempos.

En 1973, Kiss era una banda glam en el sentido más acabado del término. Pero en cuestión de unos pocos meses, el grupo dejó de lado la estética «glitter» y se pasó al cuero negro consiguiendo de esa manera una imagen más oscura.

Los New York Dolls se evaporaron trágicamente, dejando como recuerdo una carrera signada por el descontrol. Kiss, por su parte, logró un éxito sostenido que tuvo su momento de ebullición con el lanzamiento de Destroyer, en 1976.

Pasaron 30 años y finalmente, los New York Dolls se reunieron. En abril de 2008 se presentaron en Buenos Aires, brindando dos shows excelentes. Esta es mi reseña del recital del viernes 18.

* New York Dolls en El Teatro Roxy *

La primera visita de los New York Dolls a Buenos Aires planteaba dos sensaciones contradictorias. En primer lugar, la excitación por encontrarnos cara a cara con el mito. En segundo lugar, el escepticismo ante el resultado de semejante experiencia.

Luego de los shows de El Club de Marilyn y Coverheads, apareció en el escenario la figura fantasmagórica de Marcelo Pocavida, ícono del punk rock local, para presentar a la banda estadounidense.

Los primeros acordes de Babylon hicieron temblar el recinto. David Johansen y Sylvain Sylvain, los únicos miembros originales de la banda, tomaron el control del escenario apoyados magistralmente por el bajista histórico de Hanoi Rocks, Sami Yaffa.

En los primeros temas, la presencia intimidante de Johansen contrastó con la verborragia amigable de Sylvain. El cantante pareció soltarse luego de la interpretación de Piece of my heart, un cover de Janis Joplin tan inesperado como eficaz.

En un intento explícito por evitar la nostalgia, la banda alternó sus clásicos con muchos temas del disco One day it will please us to remember even this, que marcó su regreso a los estudios de grabación en 2006. De esta placa, se destacaron las versiones de We’re all in love y Fishnets & Cigarettes.

Mención especial para Plenty of music, una hermosa melodía que nos pone a pensar todo lo que los Ramones le deben a los Dolls.

El público, abundante y heterogéneo, seguía las alternativas del recital con mucho entusiasmo. Como ocurre habitualmente, las canciones más recientes fueron recibidas con una pizca de indiferencia. La cosa se puso más picante cuando sonaron grandes éxitos como Trash o Pills.

También hubo lugar para un pequeño homenaje a Johnny Thunders, guitarrista original de la banda fallecido en 1991. You can’t put your arms around a memory inundó El Teatro de emoción aunque para muchos se trató sólo de un tema que Guns n’ Roses grabó para The Spaghetti Incident?

Hacia el final, la banda se despachó con una seguidilla de clásicos como Personality crisis y Looking for a kiss que terminaron de convertir el show en una fiesta. El cierre fue con Gotta get away from Tommy y mientras el glamoroso telón carmesí envolvía al no menos glamoroso Sylvain, las respuestas al interrogante inicial fueron cayendo en su lugar.

La excitación venció al escepticismo. Los New York Dolls ofrecieron un show a la altura de su propia leyenda. El pasado, perdido en la nebulosa de los excesos, brilla en el presente y se proyecta hacia el futuro. Las muñecas más provocativas del rock nos invitan a redescubrir su legado.

Como bonus, les dejo la entrevista que José Bellas le hizo a David Johansen. La nota apareció publicada en el Suplemento Sí de Clarín el viernes 14 de marzo de 2008.

* El futuro se ve a través del pasado *

David Johansen, el cantante de la banda que vislumbró el punk y sus confesiones antes de su show del 18 de abril en El Teatro.

Los Auténticos Decadentes. Así se podrían haber llamado los New York Dolls si no fuera porque Sylvain Sylvain (el único integrante original vivo, aparte de David Johansen) vio escrito ese nombre en la fachada de un hospital de muñecas rotas, cerca de Brooklyn.

Porque es posible no haberlos visto en vivo en sus años dorados (1972-1974), donde de haber estado te hubieras codeado con Lou Reed, David Bowie, Iggy Pop y unos anónimos Ramones, todos monitoreando.

Lo imposible es, tanto tiempo después, escuchar sus primeros dos discos (New York Dolls del 73 y Too Much, Too Soon del 74) y no sentir ese regurgitar vital de cinco travestis celebrando vivir otros tres minutos en aquella alcantarilla que era la ciudad a principios de los 70.

De hecho, fue un vómito lo que se llevó la vida de su primer baterista (Billy Murcia), la primera vez que fueron a Europa. Y fue con otro (que según el cronista Nick Kent sonó asi: blaaagh!) del modo que el guitarrista Johnny Thunders saludó a la prensa francesa, en la segunda vez que visitaban el Viejo Mundo.

Habría una tercera visita, treinta años después, sin vómitos ni Thunders ni Jerry Nolan (segundo baterista), ambos fuera de combate por las drogas. Y Arthur Kane, el larguirucho bajista, sucumbiría al cáncer en plena gira de retorno, quedando así afuera también de One Day It Will Please Us to Remember Even This, su primer disco en 32 años.

«Te voy a decir algo: el futuro se ve a través del pasado. Cuando era chico me la pasaba escuchando la Antología de la Música Americana que compiló Harry Smith. Yo no le daba mucha bola, pero creo que a la larga eso eso me hizo ir en busca de mi propio destino», cuenta la voz gutural de un David Johansen en gira, desde San Diego, California.

Antes de formar la banda estuviste involucrado en el Teatro del Ridículo. ¿Cuánto te formó aquello?
-Trabajaba en un negocio y el dueño les hacía unos trajes. Me invitó y empecé haciéndoles luces y terminé haciendo de todo. Pero si vos lo relacionás con la forma en que salimos con los New York Dolls, no fue tan directo.

¿Cuándo te diste cuenta que el título de tu segundo disco, Too Much Too Soon (Demasiado, demasiado pronto) era profético acerca de su destino?
-Probablemente en el mismo momento en que se nos ocurrió. Ya sabíamos que la suerte estaba echada. Dicen que el verdadero síntoma de que estás viviendo una era de oro es esa sensación de que nunca se va a terminar. Bueno, nosotros sí lo sabíamos…

¿Qué recuerdos tenés de Malcom McLaren como manager?
-Mirá, esa siempre fue una inexactitud, porque nunca fue nuestro manager. Si andaba por ahí, con esos anteojos, sugiriendo cosas. Pero nunca lo fue.

¿Y qué pensaste la primera vez que escuchaste a los Sex Pistols?
-Creo que estaba en un bar. Yo estaba en otra y, además, ya había un montón de grupos en Nueva York tratando de sonar como nosotros. De todas formas, me gustan algunas de sus canciones.

¿Cuán importante fue Morrissey en su regreso, después de 30 años?
-El tuvo la visión y nos convenció para que hiciéramos un show. Luego, las cosas salieron bien y fue como una bola de nieve: giras, aplausos, locura y el disco.

Los New York Dolls tuvieron muchos alumnos. ¿Cuáles fueron los mejores y cuáles los peores?
-Creo que los mejores fueron los Sex Pistols y The Clash. Hay otras bandas que tomaron otro costado, como Kiss o Motley Crue. En fin, valoro más los que llevaron lo nuestro con resto artístico.

¿Por qué dirías que vos sobreviviste y no Billy, Johnny, Jerry y Arthur?
-Creo que podría escribir un libro para contestar esa pregunta. Había una forma de vida desenfadada y temeraria que llevábamos todos, pero ellos eligieron de otra forma. No terminó siendo una cuestión biológica, sino cuán profundo te metías en el agua.

¿Algo de lo que te arrepientas?
-De verdad que no. Hasta hoy hice lo que me parecía correcto. Me encanta estar en el bus de gira, cruzando Estados Unidos y Canadá, con diferentes climas. No puedo creer que exista una forma de vida más placentera.

Hace treinta años decías que a la banda la seguían los depravados. ¿Sigue siendo así?
-Está visto que sí, aunque difícil que lo sean más que nosotros.

~ por Mike en julio 11, 2008.

 
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