Kiss en el Cobo Arena

•Noviembre 6, 2009 • 1 comentario

En los primeros días de julio de este año, trascendió una información que daba cuenta del rodaje de un documental inspirado en el legendario Cobo Arena de Detroit.

El proyecto denominado Live at Cobo buscaba rendir tributo a uno de los símbolos más representativos de la cultura popular contemporánea de los Estados Unidos.

Poco después me puse en contacto con Eric Harabadian, uno de los responsables de la producción, y comenzamos un provechoso intercambio de correos electrónicos con vistas a una futura entrevista.

Hacia fines de agosto, me enteré que tanto Eric como su esposa Lisa Hagopian habían quedado afuera del emprendimiento por diferencias con el tercer productor, Douglas Akers.

El documental continúa en proceso de realización pero bajo el nombre Let’s go Cobo.

La entrevista con Harabadian ya no tenía razón de ser pero nuestros caminos volvieron a cruzarse cuando leí su comentario sobre el show de Kiss en Detroit publicado en la revista Goldmine.

En un reciente correo electrónico le pregunté si estaba interesado en escribir una crónica de tipo personal para Kissteria, requerimiento al que accedió gustoso.

A continuación, las impresiones de un periodista oriundo de Detroit que tuvo la fortuna de presenciar el concierto de Kiss en el Cobo Arena el pasado viernes 25 de septiembre.

* Recuerdos del Cobo Arena *

Permítanme comenzar diciendo que básicamente soy virgen con respecto a Kiss. Quiero decir que nunca había visto a la banda en vivo antes del trascendental show en Detroit del pasado 25 de septiembre. Pero, dicho esto, soy fan de la banda desde el primer día, cuando el primer disco autotitulado fue editado en 1974. En ese momento, yo era un joven que cursaba la secundaria y aquella descarnada pero brillante portada con los cuatro rostros y la mirada maníaca de Gene Simmons realmente dejó su marca en aquel joven de 16 años!

Poco después, recuerdo haber visto a Kiss por primera vez en televisión, en el programa de Mike Douglas. Pueden encontrar el clip en You Tube pero recuerdo claramente a Gene Simmons charlando con Mike y con la comediante Totie Fields, y a la banda interpretando Firehouse en lo que, me parece, tiene que haber sido una de sus primeras presentaciones televisivas. Una vez más, dejó una gran impresión en aquel adolescente.

A través de los años, Kiss ha sido parte de mi vida como también ha sido parte de la cultura popular por casi cuatro décadas. A comienzos de la década del 90, tuve la oportunidad de conocer a Gene Simmons y Paul Stanley junto a Eric Singer y Bruce Kulick en un meet and greet organizado en el Royal Oak Music Theater en Detroit. Por supuesto, la banda se presentaba sin los maquillajes en ese momento y recuerdo que me firmaron un CD de aquel primer disco de Kiss, que yo tenía en la secundaria pero que alguien me había robado. Recuerdo haberle dicho a Simmons que «me gustan un montón de los discos de la banda pero, Gene, este es el mejor de todos». Después le dije que esperaba no haberlo ofendido pero él estuvo de acuerdo con mi opinión. (Risas)

Kiss

Todo esto nos trae a mis experiencias relacionadas con el show de Kiss en el Cobo Arena durante el pasado septiembre. Soy escritor free lance para varias publicaciones musicales y tuve la oportunidad de realizar una reseña del comienzo de la gira Alive 35 por América del Norte para la revista Goldmine. Honestamente, puedo decir que la banda superó mis expectativas. Generalmente, cuando una banda comienza una gira pueden darse factores como los nervios del debut o inconvenientes técnicos para resolver. Pero desde mi posición no advertía nada de eso. Desde el mismo comienzo la audiencia fue testigo de un grupo que funcionaba con los ocho cilindros al máximo de su capacidad. Y en honor a su triunfante regreso al lugar donde todo comenzó hace casi 40 años, interpretaron la mayoría del material de Alive en el orden original.

Algunos momentos destacados del show incluyeron la destreza pirotécnica de Tommy Thayer durante She. Yo sabía que iba a lanzar fuegos artificiales desde la guitarra como hacía Ace Frehley pero Thayer es un gran intérprete y logró demostrar su talento de forma personal. Stanley también se encontraba en buena forma, tan ágil y dinámico como en sus días de juventud. Además es un gran maestro de ceremonias y realmente sabé cómo mantener a la audiencia pendiente del show. El solo de Simmons durante 100,000 years sacudió los cimientos del edificio y el baterista Eric Singer se destacó en temas como Parasite y mantuvo el ritmo en los temas más movidos como Strutter. No puedo olvidarme de la explosión de papelitos durante Rock and roll all nite y del vuelo de Stanley hacia el fondo del sagrado recinto para Love Gun.

En pocas palabras, fue un honor haber sido parte de este evento. Siendo natural de Detroit, tuve la oportunidad de presenciar muchos grandes conciertos en el Cobo Arena, muchas veces denominado afectuosamente como Cobo Hall, incluyendo a Rod Stewart, Frank Zappa, Bob Dylan, Emerson, Lake and Palmer, Dave Mason, Stevie Ray Vaughan y Jeff Beck, entre otros. Y Kiss se ubica en la parte más alta de la lista. Un refrán dice que nunca podés volver realmente a tu hogar pero el 25 de septiembre de 2009 Kiss hizo precisamente eso.

Foto: Lisa Hagopian

Sebastián Gava, solista

•Octubre 31, 2009 • 1 comentario

En el día de hoy se produce el lanzamiento a nivel nacional del primer disco como solista de Sebastián Gava, cantante de Kiss my Ass.

Por la tarde, el experimentado vocalista se hará presente en las instalaciones de Metal Rock de Marcelo Spadoni para una sesión de autógrafos con sus fans.

A continuación, un mano a mano imperdible en el que Gava adelanta algunos detalles de la placa y repasa sus años en el negocio de la música.

Con su proverbial buen humor, el cantante habla de todo. Hasta se anima a responder la pregunta que sus seguidores vienen formulando desde hace varios años…

Tu disco debut en solitario se titula Sebastián Gava. ¿Cómo describirías el estilo de los temas que lo integran?
-Todos los que algunas vez escucharon mis temas tanto en Kefren como en Mafia ya conocen mi estilo. No estoy buscando nada nuevo, simplemente hacer lo que me gusta y disfrutarlo al ciento por ciento. Terminar el disco fue el final de mucho trabajo y creo que se va a notar porque es un disco muy musical, lleno de arreglos. Es un «piedra libre» al arte ya que no descartábamos ningún arreglo que pudiera salir. Te vas a encontrar con temas poderosos, baladas y canciones.

¿Y en cuanto al aspecto vocal?
-Soy muy exigente a la hora de crear y más aun a la hora de poner las voces así que lo primero que pensé fue que este es el primer disco donde canto el ciento por ciento de los temas. Es por esto que busqué variedad en las canciones. Por otro lado, estudio dos veces a la semana con mi maestro Rafael de La Torre, que también grabó voces en el disco, desde hace muchos años y quieras o no, esa maduración se va notando.

¿Decidiste incluir algún cover en el disco?
-No, son diez temas propios. Hay algunos temas que no entraron en discos de Kefren y creo que se merecían la oportunidad de ver la luz.

Una de las grandes novedades del disco es la participación estelar de Bruce Kulick en tres canciones. Contame como se dio esta oportunidad…
-Fue tan fácil que parecía una broma. Con Bruce tenemos mucho feeling, es un tipo excelente y un profesional tremendo. Simplemente le conté que estaba grabando mi disco solista y se puso feliz porque, después de la separacion de Mafia, él me decía que no tenía que frenar mi carrera. Me aconsejaba que siguiera adelante. Fue así que le dije si quería meter algunos solos y se copó. Lo mas grosso fue el «durante», tengo los correos guardados con los comentarios de los temas y el trabajo que fue haciendo, que los voy a hacer encuadrar!

¿Pensás que Mafia puede haber sido una buena transición para tu carrera solista?
-Creo que sí, nunca lo pensé de esa manera pero las cosas se dan por algo. De cualquier manera, siempre di lo mejor de mí en cada proyecto y creo que la gente se da cuenta de eso y por eso me apoyan ahora como solista.

Los que siguen las páginas de Kissteria conocen mi gusto por She-Ra, a mi entender la mejor banda en vivo del under argentino. Me encantó saber que ellos también participan en el disco. ¿Cómo estuvo eso?
-Para mí, los chicos de She-Ra son una maza. Cada vez que los veo en vivo me catapultan a mis principios. Tienen una energía tremenda. Los llamé para que hagan los coros y el solo líder en el tema Mamma Love porque ese tema era el hit de Kefren muchos años antes de que grabáramos el primer disco y después terminó quedando afuera por distintos motivos. Así que creí que merecía una oportunidad y quedó aplastante!

¿Tenés pensado cómo va a ser la presentación del disco?
-Tocar en vivo siempre es un placer y más con la onda que le pone la gente cada vez que subo a un escenario. Si todo encaja, estaría bárbaro poder presentar el disco con los invitados que formaron parte de la grabación.

Gava

¿Cómo pensás equilibrar tu carrera solista con la de Kiss my Ass?
-Por ahora no hay mayores inconvenientes. Supongo que hay que ir armando las agendas con tiempo. Con el disco vamos a ir dando pasos seguros. Presentarlo en marzo o abril junto a todos los invitados, hacer un gran show. Editarlo en Brasil y en todos los países que se pueda. Mi prioridad es mi carrera, pero mientras me dé el cuerpo vamos con todo! Con Kiss my Ass, la idea es seguir ya que disfrutamos mucho haciendo eso y no me cabe la menor duda de que somos los mejores del mundo. Acá es donde me gano el odio de algunos. (Risas)

El sábado 7 de noviembre, te vas a estar presentando en San Pablo. Contame cómo se dio eso…
-Me convocaron para un homenaje a Paul Stanley y no me pude negar. (Risas) Ricardo Lopes está organizando todo y voy a estar tocando con la banda Rock Soldiers. Estoy muy feliz porque ya está confirmada la edición de mi disco (en inglés) en Brasil.

¿Qué sentís cuando los fans te llaman el Paul Stanley argentino?
-Mucha emoción y orgullo!

¿Te acordás qué dijo Bruce Kulick la primera vez que te escuchó cantar?
-Se reía, sorprendido, y preguntaba si Paul había tenido una novia en la Argentina! (Risas)

¿Cómo fueron tus shows junto a Bruce? Recuerdo que en la primera Kiss Expo dijiste algo así como: «Esto es mejor que tocar con Kiss en River…»
-Con Bruce quedó una amistad a partir de 1999. Tocar con él es siempre un placer porque es híper profesional y es un tipo de lo más humilde. En la Expo había dicho eso porque no sólo fue tocar en vivo. Fueron los ensayos, ir a comer un asado… Muchas cosas más que solamente tocar en vivo.

¿Y cuándo tocaste con Eric Singer?
-Con Singer fue bárbaro también. El venía con ganas de tocar con Kefren porque Bruce le había contado y el tipo vino a saludarme a los gritos «Ehh, Sebastián, Kefren…» y yo no entendía nada, terrible!

Mucha gente tal vez no recuerde que cantaste un tema junto a Villanos abriendo para Kiss en 1999. ¿Cómo se dio eso y que recordás de aquel momento?
-La cosa fue como un premio consuelo ya que estaba todo arreglado para que Kefren fuera el soporte de Kiss. Después, las compañías discográficas hicieron lo suyo y ganó Villanos. De cualquier manera disfruté el momento, estando en camarines con Paul y Gene. Andar por el escenario por la tarde y ver los detalles de la escenografía… Todo eso fue piola.

¿Cómo fue tu encuentro con Paul? ¿Fue como lo habías pensado?
-Yo diría que fue mejor! El tipo es un señor, al igual que Gene. Lo único que me hubiera gustado es vivir ese momento con 15 o 16 años. Supongo que la fascinación a esa edad es distinta.

¿Te molestó que nunca hayan llamado a Kefren para abrir un show de Kiss?
-Más me molestó que nos llamaran y después nos dijeran que ponían a Villanos.

¿Por qué pensás que pasó eso?
-Es un tema complejo. Tiene que ver con las compañías discográficas y las editoriales. Va más allá de si sonás bien o si sos el referente de Kiss en la Argentina. A ellos, a los productores, no les importa eso.

Cuando le pregunto si tiene alguna anécdota divertida de los años que pasó en Kefren junto a Leonardo Moon, Daniel Key y Dukke, el cantante me tira con una historia digna del Sunset Strip de los años ochenta…
-Me acuerdo una vez después de un show, viene Moon cagándose de risa y le dice a Dani: «Así que firmaste una teta» y Dani contesta: «Sí, cómo supiste» y Leo dice: «Porque yo firmé la otra» (Risas)

La carrera de Kefren siempre estuvo muy ligada a Kiss. ¿Qué era lo bueno y lo malo de esa situación?
-Lo bueno fue todo! Es por lo que hoy estoy respondiéndote estas preguntas. Y lo malo… no le veo nada malo. Probablemente, Moon sí le vea algo malo ya que él quería correrse del estilo y ahí tenías un problema.

¿Habrá algún día una reunión de la formación clásica de Kefren?
-Hum… nunca digas nunca. La verdad es que es muy difícil pensar en eso ahora porque todos estamos muy ocupados en nuestros proyectos. Dukke con Killer Trip está por editar su disco, que está muy bueno y me invitaron a meter voces en un tema. Key, supongo que está con FLY, Moon está con Jakks Daniels y yo estoy con mi solista recién saliendo a la calle. Por otro lado, ninguno de ellos me llamó para juntarnos así que no sé si depende totalmente de mí… (Risas)

* Do you Believe in Rock and Roll *

¿Cuándo escuchaste a Kiss por primera vez?
-Cuando tenía 12 o 13 años. La tapa de Dynasty me mató. Las caras y toda esa imagen era algo muy grosso para un nene de esa edad.

¿Qué sentiste cuándo te enteraste que se habían quitado el maquillaje?
-Me encantó. La emoción que sentí cuando ví el video por primera vez es indescriptible.

¿Qué recordás de las veces que los viste en vivo?
-El primer Obras fue impresionante!

¿Qué es lo que más te gusta de la banda?
-La banda!

¿Qué es lo que menos te gusta?
-Me hubiera gustado que cuiden más la mística, como los Rolling Stones. Pero sólo ellos saben cómo es convivir con Ace Frehley o Peter Criss…

¿Cuál es tu disco favorito de la banda?
-Love Gun porque es Kiss en su más pura escencia, al igual que Rock and roll over.

Gava

Esta tal vez sea la pregunta más absurda que haya hecho en toda mi vida. ¿Cuál es tu integrante favorito?
-(Risas) Paul Stanley, por todo lo que a cualquier Kissero le provoca!

¿Por qué pensás que la banda sigue vigente?
-Creo que están más allá del bien y del mal. Pasaron toda las barreras y ya son un clásico. Fueron los primeros en hacer un show como el que hacen. Y el que pega pimero…

¿Qué opinás de la formación actual?
-Sé que le ofrecieron a Ace y a Peter hacer la gira pero ninguno de los dos quiso hacerla. Eric Singer me encanta en la batería y Tommy Thayer cumple su sueño cada noche. Qué más te puedo decir…

¿Qué te pareció el show de Kiss en abril pasado?
-A mí me encantó, lo viví como si fuera la primera vez que los iba a ver. No voy a entrar en detalles más, detalles menos, con el tiempo y los años te das cuenta que hay muchos que critican porque es fácil hacerlo. Pero hasta ahora no ví a nadie que haga ni la mitad de lo que lograron estos tipos, así que me saco el sombrero y que sigan haciendo magia en el escenario. Tenía muchas ganas de verlos ya que en 1999 me había quedado un sabor amargo.

¿Qué significado tiene Kiss en tu vida?
-Ni más ni menos que la razón por la cual me colgué una guitarra a los catorce años y nunca más paré!

Se viene Faith No More

•Octubre 27, 2009 • 2 comentarios

El suplemento Espectáculos del diario Clarín publica en el día de la fecha una entrevista con Billy Gould, bajista de los fenomenales Faith No More.

El grupo debuta esta noche en la ciudad de Lima y el próximo domingo llega por tercera vez a Buenos Aires, para presentarse en el marco del Pepsi Music.

El reportaje de Gloria Guerrero es bastante interesante aun cuando insiste en catalogar a Faith No More como una banda de funk metal.

El quinteto estadounidense es mucho, mucho más que eso.

Por otro lado, existe una conexión entre Gould y Kiss que se remonta al año 1994 cuando el bajista participó del recordado disco tributo Kiss my Ass.

Para la ocasión se formó una especie de dream team del rock alternativo que bajo el nombre de Shandi’s Addiction grabó una versión incendiaria de Calling Dr. Love.

El cantante de Tool, Maynard James Keenan, puso su particular voz al servicio del clásico de Simmons junto al talento de Tom Morello y Brad Wilk, de Rage Against the Machine.

Pero volviendo al presente, veremos si Faith No More consigue recrear la magia que los convirtió en una de las bandas más influyentes de los últimos años.

* El marketing hace que la música sea menos interesante *

Una entrevista exclusiva con Billy Gould, miembro fundador del grupo californiano de funk metal que se reunió tras once años. Antes de su tercera visita para el festival Pepsi Music, opina sobre todo.

En 1991 tocaron en Obras, y en 1995 en el Monsters of Rock de Ferrocarril Oeste. En 1998, después de dieciséis años de carrera, Faith No More dijo basta y se separó «para siempre».

Furiosos, inteligentes, despiertos, los duros californianos dieron una sorpresa al mundo a comienzos de este año, cuando anunciaron su gira reunión The Second Coming (arrancó en junio en Europa Occidental y termina en Australia).

El bajista Billy Gould, uno de los tres miembros fundadores, es un tipo amable y de risa franca: así nos habla desde Los Angeles.

¿Qué siente la banda al volver de nuevo a la ruta? ¿Sigue la química?
-Nos tomamos unas pequeñas vacaciones (risas). Alguna vez hubo una llamadita telefónica, «después te hablo de nuevo», nadie tenía ningún apuro… Estaba bien así. Previos a esta gira de reunión hubo al menos seis meses de rumores…

¿De dónde salieron? ¿Presión?
-Bueno, todo fue muy raro porque, cuando empezaron los rumores, nosotros ni siquiera nos habíamos contactado. Me enteré de lo que se venía diciendo y no lo podía creer, me parecía loco: eso no iba a suceder de ningún modo. Yo no había hablado con ninguno de los chicos, así que pensé: «Bueno, se van a reunir pero con otro bajista» (risas). Fue muy bizarro, porque cada vez que me cruzaba con alguien en la calle me preguntaba acerca de la reunión y yo no sabía nada… Entonces lo llamé a Mike Patton, y le dije: «Hace mucho que no nos vemos, ¿por qué no nos sentamos a hablar?». Mike y yo charlamos un rato, los otros chicos se enteraron de que nos habíamos encontrado, y todo se fue dando muy naturalmente, cosa que me sorprendió.

El Faith No More que vamos a ver sigue siendo Mike Patton, vos, Mike Bordin, Roddy Bottum y Jon Hudson… ¿no?
-Sí, exactamente.

¿Y traen algún tema nuevo?
-No, no… Empezamos a ensayar seis semanas antes de que arrancara la gira, tuvimos que re-aprendernos unas 75 canciones -para poder variar la lista de temas en los shows de diferentes ciudades-, y no hubo tiempo de componer. Sí puedo decirte que hablamos de eso, y que yo estoy a favor, pero me parece que tendremos que ver cómo nos sentimos después de este tour.

El planeta es muy distinto que once años atrás. ¿Cambió también la actitud de la banda? ¿Y el mensaje?
-Sí, tenés razón, todo es muy distinto… (piensa, se ríe). No sé si tenemos un mensaje: todo lo que puedo decir es que hacemos algo que creemos verdadero, y somos nosotros mismos quienes intentamos descubrir qué mensaje hay allí. Pero sí, toda la atmósfera del mundo del rock cambió, y cambió la cultura. Mirá: durante esta gira, este año, el público fue el mejor que tuvimos jamás, su reacción fue increíble… En ese sentido, todo bien. Pero, ¿qué significa hoy la música para la gente? No lo sé, no estoy seguro: creo que es otra cosa. En los últimos diez años creció el marketing, y muchas bandas «trabajan» siguiendo reglas y pautas. El marketing hace que la música sea menos interesante.

Gould

Este año es el vigésimo aniversario de la edición de The Real Thing, quizá el álbum más exitoso de Faith No More. ¿Cómo ves ese disco hoy, en perspectiva?
-Me suena a los 90. Prefiero discos que salieron después, como Angel Dust o King for a Day, esos suenan mucho más interesantes ahora, en 2009. The Real Thing me parece algo de hace muchísimo tiempo.

Hablemos de vos y de tu propio sello, Koolarrow Records, en el que produjiste a muchos artistas hispanos, incluyendo a Todos Tus Muertos…
-Sí, lo primero que editamos fue TTM, en 1999. Es un sello pequeño que tengo desde que se separó Faith No More. No es un sello grande, porque intenté hacer yo mismo casi todo, dentro de lo posible… La idea fue encontrar música copada fuera de los Estados Unidos, intentar trabajar con esos músicos y abrirles las puertas de Norteamérica.

Y desde la separación de FNM estuviste ocupado también en otras cosas. De tu trabajo con otras bandas como Brujería, Fear Factory…
-Brujería fue algo que hice con muchachos con los que crecí, a quienes conozco desde que teníamos 14 años (se ríe)… Fue una gran idea, nos divertimos mucho, y los dejé en 2001, creo, cuando empezaron a hacer giras y tomaron otra dirección, pero sus discos son realmente buenos, me encantan. A los Fear Factory les produje su primer demo en los 80, así que cuando me pidieron tocar en su último disco me llamaron y por supuesto les dije que sí. Obvio, era fácil, porque nos conocíamos desde hacía tanto tiempo…

¡Conocés a todo el mundo desde muy chico!
-Y, sí. Cultura. La música es una cultura. Y tiene que ver con relaciones humanas. Es lo más importante.

¿Y qué es lo que escuchás hoy?
-Me gusta lo hard cuando todo lo que escuchás es música sin potencia, y yo quiero escuchar power. Porque hoy hay cosas que me aburren mortalmente, me matan de aburrimiento! Estoy escuchando bastante más soul, me suena más fresco. Y tengo ganas de ver qué cosas nuevas están pasando en la Argentina. También estoy muy enganchado con la música folklórica de Serbia y Macedonia, es impresionante. Es como música gitana. Hay una cantante macedonia de los años 60 y 70, que se llama Esma Redzepova, es genial; la llaman La Reina de los Gitanos.

¿Les afectó la crisis económica norteamericana a la hora de planear este The Second Coming Tour?
-Buena pregunta… (suspira), sí que nos afectó! Hoy probablemente los Estados Unidos están peor que cualquier otro país… porque no pudimos pautar ningún show norteamericano! (Se ríe). En serio, no pudimos nada hasta ahora. Pero lo intentamos, de verdad que lo intentamos. Hasta ahora, no se puede.

Catorce años después de tu última visita, ¿te acordás algo de Buenos Aires?
-Me acuerdo de todo. Cada vez que estuvimos en la Argentina nunca dormimos lo suficiente (risas). No bailamos tango, no, pero comimos muchos bifes y fuimos varias veces al Mercado de Pulgas de San Telmo. Es un lugar precioso. A los fans argentinos lo que puedo decirles es… dejame pensar… Que cuando digo que estoy loco por tocar en Buenos Aires, lo digo desde el corazón.

El circo del rock

•Octubre 22, 2009 • 1 comentario

El periodista Gustavo Olmedo editó recientemente un libro que recopila sus aventuras dentro del siempre interesante negocio de la música.

La portada de El circo del rock presenta un concepto exageradamente simple en el que homenaje y parodia cruzan sus caminos de manera intencionada.

Personalmente, no me gusta el estilo de Gustavo pero lo respeto por sus años como redactor en la fundamental Revista Madhouse.

A veinte años de su aparición, la Madhouse sigue tan vigente como el primer día.

El propio Olmedo se encargó de describir en pocas palabras el contenido de su libro a través de un blog incrustado en la página de la Rock and Pop.

[ El circo del rock o cómo viajé por el mundo y entrevisté a Ozzy Osbourne, Paul Stanley, Gene Simmons, Eminem, Mike Patton, Mick Jagger, Ian Gillan y Carlos Santana.

Todos soñamos con escribir un libro alguna vez. La primera opción, siempre la más fácil, es publicar una selección con las mejores entrevistas.

Como me considero un gran consumidor de biografías y publicaciones rockeras, se me ocurrió una idea mejor. Inspirado seguramente por Neil Peart, baterista de Rush, quien ha publicado unos cuantos libros de viajes, a veces en moto, a veces en auto y también en bicicleta, decidí redactar mi propia experiencia en la ruta.

He tenido la suerte de viajar bastante durante los últimos diez o doce años.

Pude presenciar conciertos increíbles y entrevistar a varias de las mayores y menores estrellas del rock. El Circo del Rock va a ser mi primer libro, un compendio de esos viajes, esos conciertos, esas entrevistas. ]

Uno de los anticipos publicados en el blog rescata una entrevista realizada con los integrantes de Kiss durante la supuesta gira despedida de comienzos de siglo.

[ Yo todavía me emociono cada vez que rememoro el momento en el que me dijeron «Esperá acá, ya viene Paul».

¿Sabés dónde quedaba «acá»? No me lo vas a creer, pero «acá» era el guardarropas. No cualquier guardarropas, el de Kiss. El de Kiss con maquillaje, en la gira despedida.

¿Qué había en ese guardarropas? Sí, kissero del alma, pude tocar con mis propias manos los trajes de Paul, Peter, Ace y Gene mientras se secaban, colgados frente a un ventilador, del barandazo del concierto anterior!

Tapa

En eso estaba, probándome las botas cabeza de dragón de Gene mientras sacaba la lengua frente al espejo cuando Paul entró sin avisar. «Se golpea, no?», pensé.

Me puse nervioso y como en una escena del Superagente 86 en la que Max tira todo al carajo me tropecé con las calzas de Peter y, en efecto dominó, desparramé el traje espacial de Ace, la malla «pelo en pecho» de Stanley, el conchero de Simmons y terminé de cabeza entre los zapatos de plataforma con los que alguna vez pisaron pollitos.

Sin inmutarse, el Chico Estrella pegó media vuelta y casi se me escapa, antes de empezar la nota. ]

El libro también le dedica un lugar al encuentro del periodista con el inefable Ozzy Osbourne en la ciudad de New Jersey.

[ Nunca tuve un ataque de pánico, pero estuve cerca. Salí, después de la medianoche, y estaba completamente solo.

Venía de entrevistar a Ozzy Osbourne y no sabía cómo iba a volver al hotel que estaba en Pensilvania y yo, en Nueva Jersey. En Estados Unidos no tengo miedo.

Es como una sensación primermundista. En Argentina ni salgo a pasear al perro para no tentar a la inseguridad. Y eso que vivo en un barrio cerrado.

Quise despejar la mente, concentrarme en algo lindo, y recordé cómo Ozzy me saludaba sacudiendo la mano libre mientras meaba con la puerta abierta en el baño del camarín en el que habíamos estado charlando minutos antes.

Unos cuantos perritos de la familia, esos que se hicieron famosos en The Osbournes, le saltaban entre las piernas (más de uno salió salpicado). De fondo se escuchaban los gritos de Sharon, esposa, manager y salvadora de Ozzy.

¿A quién estaría maltratando? Conmigo fue muy educada. Todavía no era una celebridad pero ya se notaba que los tenía a todos cagando. No me acuerdo si le di la mano o... No, no, acostumbrado, intenté besarla en la mejilla.

Fue un acto reflejo, pero me pareció que ella lo tomó como un atrevimiento de mi parte. Se hizo un silencio incómodo pero nada más. Por suerte Ozzy empezó a temblar y Sharon tuvo que olvidarse de mi mí y el beso atrevido para darle la medicación a él.

Los que conocieron a Ozzy por The Osbournes creen que tiene Parkinson, para sus verdaderos fans es un desequilibrio ocasionado por la bestial cantidad de drogas consumidas, pero él asegura que es un problema en el sistema nervioso, hereditario. Como siempre, la culpa la tienen los padres. ]

Sonic Boom en el Roxy

•Octubre 13, 2009 • 1 comentario

El sábado pasado se realizó en el Roxy la presentación en sociedad de Sonic Boom, en el marco de las siempre convocantes Glamnation Party.

La celebración contó con una muy buena cantidad de público, a pesar de la tormenta de proporciones cósmicas que se abatió sobre la ciudad de Buenos Aires.

Resulta un tanto paradójico que se haya realizado una fiesta de lanzamiento aun cuando no existe información alguna sobre la salida del disco en nuestro país.

La pregunta es si Sonic Boom será editado en la Argentina en algún momento.

Pero esta cuestión no impidió que un número importante de fans de Kiss se acercaran hasta el boliche de Palermo para celebrar su amor por la banda.

Dos pantallas gigantes mostraban diversos videos sobre la evolución visual de la banda al tiempo que se escuchaban los temas que integran el nuevo disco.

Kiss my Ass había sido invitado a formar parte de la grilla pero la banda capitaneada por Sebastián Gava declinó la oferta y su lugar fue ocupado por Black Kiss.

Para los que conocemos el mundo de las bandas tributo a Kiss, sabemos que existe un componente bizarro prácticamente ineludible.

Una banda tributo a Kiss es algo bizarro en sí mismo.

Como sea, Black Kiss salió al escenario y la primera impresión no fue la mejor porque la comparación a nivel visual con Kiss my Ass era instantánea y los dejaba mal parados.

Los trajes, los maquillajes y los instrumentos de los integrantes de Black Kiss no cumplen con los niveles de excelencia de Kiss my Ass.

Pero cuando los tipos de Black Kiss comenzaron a tocar, se hizo muy claro que ese detalle es absolutamente menor. El sonido que consiguen es fenomenal.

Black Kiss basa su apuesta en una interpretación minuciosa de las canciones de Kiss, respetando los arreglos originales y recreando el sonido agresivo de los primeros años.

La gran perla fue Crazy crazy nights, uno de los temas que más peso tiene en el corazón de los fans argentinos y que sin embargo la banda nunca tocó en nuestro país.

También sonaron versiones demoledoras de clásicos como Detroit Rock City, Strutter, Hotter than Hell y Love Gun.

El bajista zurdo que interpreta el papel de Simmons lucía muy joven y hasta desgarbado pero cuando arrancó su versión de Unholy, unas cuantas mandíbulas cayeron al piso.

La presentación de Black Kiss culminó con Rock and roll all nite y a pedido del público, la banda se quedó para un bis que consistió en una versión festiva de Shout it out loud.

Me resultó gratificante contemplar cómo la banda revirtió la tendencia y consiguió la aprobación del público.

En primer lugar, se había presentado Jakk Daniels. La banda liderada por Leonardo Moon invitó a Dukke para una gran versión de Deuce.

La otra gran pregunta es si algún día se producirá la reunión de Kefren.

La noche terminó a toda orquesta con la actuación de Coverheads, la banda residente de la Glamnation Party.

Luego de once años de silencio, Kiss está de regreso y a pesar de muchas cosas que no me convencen del presente de la banda, es un motivo para celebrar.

Para concluir esta crónica, les comento que Sonic Boom no logró llegar al número uno de Billboard en su primera semana en los charts.

El disco escaló hasta el segundo lugar con un total de 108.000 copias vendidas.

Hace once años, Psycho Circus había debutado en el número tres pero había vendido dos mil copias más que Sonic Boom.

Aun cuando está claro que ya casi nadie compra discos, la fría verdad de los números determina que Sonic Boom no está logrando el impacto esperado.

La idea de la banda era debutar directamente en el primer lugar pero ese privilegio le correspondió a Michael Bublé con su disco Crazy Love.

Pensar que hace unos diez días, tuve al cantante canadiense almorzando a una mesa de distancia en un conocido restaurante libanés de Palermo Soho.

Simpático, el muchacho. Me parece que no dejó propina.